El Blog de Carlos Vallejo

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Family Food

Carlos E.Vallejo.

Como habéis podido comprobar en mis vídeos, muchas veces la sencillez se convierte en virtud. Lo normal desprende la chispa de la excelencia. Mi tortilla de patata es herencia de mi abuela Pia que trabajaba en un bar en el barrio de Moncloa de Madrid.

Hacía más de 120, desde las 6.00am hasta las 9.00am todos los días de la semana. La supuesta monotonía o metodología, no le robaba un ápice de calidad a su producto final.
Daba igual que probases la 27 o la 82 que todas estaban geniales.

Las hacía con una rutina diaria fuera de todo amor o entusiasmo por su cocina. Si tenía algo, siempre era la ansiedad de no perder el tranvía de las 9.00 para poder llevar a mis padres al colegio.

La calidad era tan buena, que muchos días a las 15.00 se habían vendido todas. Las había de encargo o degustación en el bar. El pincho de tortilla es un clásico de Madrid, atemporal, igual sirve de desayuno, aperitivo o merienda.

Mi abuela Pia es la que me transmitió todo mi conocimiento culinario. La necesidad de ella, se convirtió en mi virtud.

Después de trabajar en muchas cocinas del mundo, quise otro enfoque de negocio y creé la app “
“Family food”.

La idea de negocio es muy simple, cualquier particular o profesional graba una receta de cocina, que a su vez puede ser vendida por la app.

Pueden hacer un máximo de un plato diario.

Estas son las historias de algunas experiencias de Family food.

“Estoy feliz como helado de chocolate”.

Mario es pastelero de profesión, usuario de “ family food” y famoso por sus tartas. Destaca la de queso, estilo “New York” y un Banofee espectacular, pero su gran asignatura pendiente es conseguir una tarta de chocolate que iguale el nivel de las demás.

En la App una vez que vendes, los compradores pueden valorar el producto.

Mariona, es consumidora de las tartas de Mario, las valoraciones numéricas son altas, pero los comentarios, dejan un sabor amargo al pastelero, creándole una ansiedad e incertidumbre, donde la mejora continua con la tarta de chocolate, nunca llega a colmar las expectativas de ella.

“El chocolate no es tu fuerte, no cambies tanto. Trabaja en un concepto y ves mejorándolo poco a poco.
Esto no es un cumpleaños infantil. Aquí conocemos lo que es el cacao y valoramos que se debe respetar el producto”

• Será hija de puta, que se ha creído esta mema. Encima solo es consumidora.

La reputación del pastelero estaba en mínimos. Le había perjudicado las ventas. Intentaba hacer variaciones con el chocolate, pero estaba en un laberinto de mediocridad, no acorde con las expectativas de su fama como pastelero.
Hizo una variación muy arriesgada de chocolate blanco, una mousse combinada con puré de 🥭 mango, lo cual
provocó un vídeo de Mariona en youtube, mofándose de todos los aspectos del postre, desde la Presentación, elaboración y sensaciones degustativas. Tuvo 100.000 visitas en tan solo media hora.
Los directivos de la App, expulsaron a Mario. Todo se desbordo. La crítica de Mariona se había hecho viral, teniendo más atención que cualquier cocinero o plato de la app.

Después de este sonado incidente entre el profesional y la consumidora, todo volvió a la normalidad en la app, cocineros amateurs, venden su cocina a consumidores.

Mario se fue a su Tenerife natal a desconectar una temporada y a Mariona le desbordó la notoriedad en las redes. Un día las apago todas.

Paso el tiempo. ¿Cuanto?, como en las películas, la cantidad, ponla tu lector. Lo suficiente para que ya nadie recordaba el incidente.

Y ahora que viene. Haremos una doble versión: Venganza y cotidianidad.

Venganza.


Mariona se formó en las artes culinarias, ahora trabaja de segunda en uno de los mejores hoteles de Barcelona, liderado por dos estrellas Michelin.

Le gusta su trabajo, las críticas todavía son visionadas en “YouTube”.
Si pones en el buscador las palabras clave: fracaso, decepción, tirana, bruja y después “family food”
Sale nuestra querida con unos años menos, cebándose en la crítica de los pasteles de malogrado pastelero.

La última vez que se la vio con vida fue en el patio trasero del hotel fumándose un cigarrillo después del servicio.

Es un patio trasero separado de un callejón secundario por una valla de aluminio que culmina en un toldo negro con la serigrafía del hotel de 5 estrellas.

• Sabía que tarde o temprano nos volveríamos a ver, pero no me esperaba que fuese tan pronto y de esta forma. Se te ha ido la cabeza chaval. Esto será ya tu puto fin. A quien se le ocurre.
• Cállate zorra, aquí el que manda soy yo.

Me jodiste mi carrera. Era muy feliz, me estaba formando y tú zorra, terminastes con todo.

• Realmente, he pensado al respecto, aunque no lo creas,  me pase varios pueblos.Lo siento.
• Tus disculpas llegan tarde, lo tenia que haber pensado mejor. Tu critica feroz, no sólo era para burlarte de mi, sino para hacerte un hueco en la profesión. Te confundiste de método, hundir al prójimo no es lo que ducta cualquier ética.

Ahora siguiendo tu línea, será ojo por ojo.

• No me das miedo mediocre.Siempre serás un puto perdedor. Cualquiera en tu situación, me hubiese tapado la boca con recetas de altura. Pero tú incompetencia y el ser un farsante cocinero te hundiste tu solito. Yo sólo te hice de espejo.
• ¿Me provocas?
• No pobre desgraciado, te narró la realidad de tu puta vida. Que eres un perdedor.
• Calla zorra, solo sale veneno de esa cloaca que le llamas boca.
• Muy creativo capullo. Bueno me matas o me dejas
• Realmente, no lo sé, me superas. Por ahora te quedas aquí encerrada una temporada. Y que sepas, que el femenino de Mario, no es Mariona, es Maria.
• Esto, ¿qué es por Dios? La última capullada del día.Mas tonto y no naces, chaval.

Mario alquiló una casa de campo, en la España vaciada. A tan solo 20 minutos en coche de Zaragoza, la oferta es ilimitada. Una casa de pueblo con bar-restaurante, incluido, está a las afueras, entre un cruce de caminos con otras localidades. El neón, estilo americano dice así: “La parada” menús diarios, cocina casera.

En el sótano es donde está el almacén de las mercaderías y el zulo de Mariona. Detrás de un congelador de perecederos, una falsa pared forrada de paneles de aluminio da paso al calabozo: tres metros cuadrados con baño incluido, que fue creado a modo de cueva artificial con ventilación incluida.

Pasa el tiempo. A Mario le va bien en el restaurante de menús, al ser un cruce de caminos, es parada obligada para todos.

Es una nueva vida para él. Debajo está frustración, resentimiento que llegaron a su fin.

Es la tercera vez que la médico residente acude a mi restaurante. Obvio que la comida le gusta, la incógnita es si el cocinero tiene posibilidades.

De un pueblo de Granada, tiene un cuerpo impresionante, uno setenta y cinco de estatura, unas tetas que quitan el sentido y un pedazo de culo que pocas pollas aguantarían semejante presión. Dejando a un lado la libidinosidad machista. Es encantadora.

Hoy me voy a lanzar a invitarla al cine el sábado.

Todo parece volver a una normalidad feliz, a pesar del “ grano en el culo” que tengo en el sótano.

Qué hacer con él. Me la cargo de una, aunque soy uno de los principales sospechosos?.
Los maderos tardan en venir. Por si las moscas esta noche la cambio al zulo B.

Igual me están vigilando y caigo.
No se, algo debo hacer de forma inmediata para pasar página y que no me afecte.

• Mario Gómez de la Serna?
• Quienes son ustedes?
• Policía nacional?

Se hartaron en revisar, me tomaron muestras de ADN y aquí sigo, esperando mi primer bebé de mi querida esposa Noelia, la médico residente de la zona.

Son ya dos años desde que me establecí en este restaurante que traspasé la semana pasada.

Mi cocina se merece una capital de provincia. Es de buen nacido ser agradecido y este tránsito, donde he triunfado con la modalidad de “ menú” ha cumplido una etapa que se terminó.

Hay querido lector. El puto morbo, quieres saber que hice con la pobre desgraciada que se oso a criticar mi chocolate.

Desapareció, murió, la maté, la elimine del mapa tierra. Ya no dará más por el culo.
¿Estoy enfermo? Igual si.
Con cuantos enfermos convivimos todos los días, que aparentan un comportamiento normal.

Esa noche, la iba a cambiar de escondite, la policía tardaba demasiado en personarse. Cuando vi la sierra eléctrica para cortar leña, que suelo utilizar para la barbacoa exterior de la terraza.

Estaba ya débil y con la esperanza sobre mínimos.
Cuando me vio aparecer con la sierra mecánica, se espabiló y solo me gritaba improperios. Fue difícil el primer corte, casi me rebano a mi mismo.

Le amputé un brazo. Me asusté de la cantidad de sangre que llega a salir de una extremidad y con la presión que lo hace.

Gritaba como una marrana. No continúe más. Salí del Restaurante y me fui a tomar unas copas a pub del pueblo. El trabajo de limpieza que esperaba al día siguente iba a ser brutal.

Tengo una máquina para picar carne. Parte fueron las famosas Hamburguesas de mi establecimiento.
La cal viva se encargó de los huesos, y el resto los cerdos de una porquería a las afueras del pueblo.

Se acabó Mariona. Nueva vida me espera.Remordimiento cero. Se que estoy enfermo.

Cotidianeidad.

Volver al barrio de la Candelaria con la cabeza gacha es muy duro. El día que salí de casa de mis padres, creí que sólo volvería para fiestas varias, no para volver a mi viejo mundo.

Sé que soy bueno en la cocina, quizás, mezclar tanto dulce como salado, no fue una buena idea.

Docenas de promesas incumplidas, favorecen mi vacío interior. Mis padres están preocupados por mi inesperada vuelta.

Llega un momento que el cuerpo no respeta la edad. Esta tan viejo y demacrado que solo se preocupa por la propia subsistencia. Ese es el estado de mis padres, octogenarios que han llegado muy perjudicados. La pareja se ayuda como jabatos para poder superar un día más.

La llegada de su hijo derrotado en este viaje de vuelta les ha desbordado. En muy breve me iré a una habitación alquilada, ya que mis queridos héroes ya no dan más de sí.

Llorar y llorar, no soluciona nada.Las acciones son las que determinan la vida de cada uno.

En estas situaciones de bajón psicológico, lo mejor es dedicar tiempo a hacer ejercicio físico, te lo ayuda a descansar y como consecuencia a pensar claramente.

Analizando la situación, no quedan más pelotas que tirar para adelante, que la “zorra” ganó el embite es cierto y no me conformo con la mierda, de que la vida le dará su merecido. Mucho dolor le deseo.

Me debo centrar en mi salud mental está vuelta mierda, continuar mi carrera culinaria. Hace días tuve la oportunidad de dar clase en FP
de cocina. Al principio me pareció una buena idea, hasta que observé las risitas de los alumnos, ante mi presencia. Joder se me había olvidado que la burla de la innombrable tuvo más de veinte tres millones de visionados. Fui la puta burla mundial. Mi fracaso se hizo más famoso que la propia app.

Opte por ponerme a trabajar en un “Guachinche”, restaurante típico canario, donde la esencia en la materia prima original y la informalidad del día a día marcan la pauta del éxito.

No me complique lo más mínimo. Tire de raíces canarias en todos mis platos. Pizarra diaria, en el Barrio de la “La laguna”, donde ofrecia sinceridad a buen precio.
La recompensa fue muy buena. Lista de reservas con más de un año de antelación.

Aunque vinieron tiempos de estabilidad y gran éxito para el restaurante donde cocinaba. Me sentía vacío. Un periódico local se hizo eco de que el fracasado en la app “ Family food” triunfaba en un restaurante típico canario. El artículo provocó que se terminara el silencio que creía haber logrado.

Me descentré completamente. La “zorra” volvía a mi mente las 24 horas. Volví a dormir mal. En mi insomnio, entraba en “you tube” para volver a ver las burlas.

7.00 am en el aeropuerto del Prat de Barcelona.

Tenía muchísimas ganas de disfrutar de la gran belleza de la Sagrada Familia. Como un turista más disfrute cuatro horas de la visita. Primero guiada, después fui recorriendo por mi mismo todas las posibilidades que invitan esta gran belleza.

Una vez terminada mi visita, me fui a un céntrico hotel, muy cerca de donde trabajaba la innombrable.
Me caracterice, barba postiza, gafas de pasta y un tinte diferente de pelo. No me reconocía ni, la madre que me parió.

Reserve mesa y disfrute de un gran menú degustación. Cada platillo estaba, mejor que el otro. El orden de los mismos, marcaba un ritmo lógico, que no necesitaba explicación ninguna. Simplemente era excepcional todo. Calidad, orden, sabores, precio. Realmente me sorprendió.
Llegados al café, le comenté al Metre mi estado de excitación culinaria y mis ganas de compartirlo con el chef.

Unos minutos dieron paso a su aparición. Hablo con el metre, dirigió su cabeza hacia mi mesa y me ofreció una bonita sonrisa, mientras se acercaba.

Con el tenedor, golpee mi copa para recibir la atención de todos los comensales.
• Señoras, señores ha sido un placer poder disfrutar de estas delicias gracias a la gran chef Mariona, que hoy se la voy a presentar.

La tenía abrazada, pasando su brazo izquierdo por detrás de su cuello. Por encima de las extremidades les cubría una chaquetilla de cocinero que ocultaba el pequeño cuchillo de cocina que apretaba el costado de Mariona.

Muchos comensales, como no, empezaron a practicar la tontería de moda: grabar la linda espera.

• Ustedes conocen la mejor faceta de esta pequeña zorra. Pero pocos conocen el cómo ha llegado aquí. Yo soy el juguete roto de esta farsante. Ganó notoriedad criticando al prójimo. No fueron méritos propios, fue basura la que la encumbró. Y ahora debe pagar por lo que arruino.

Señoras y señores.
Este relato fue patrocinado por CV Real Estate.
www.cvrealestate.es

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