En qué medida puedo pensar yo, cuando mi vida depende de un tercero que es mi creador.
Cierto es que antes de su comienzo, yo ya existía. Él continuó parte de mi vida, que continuará, cuando él desaparezca.
Ahora que hacer. Sinceramente la vida de lideresa del mundo me gustaba y quiero continuarla.
Continuo en Mallorca, donde estoy atrapada dentro de una narración que no puedo controlar, parece una primera persona, que soy yo la que habla, pero no, el capullo controla todo.
Esperare a la noche. Duerme poco. Y ahora menos, cuando sabe que estoy aquí.
Ayer me acerqué a su casa, pero ahora soy una puta mortal. Todos mis poderes desaparecieron, con lo que debo agudizar mis antiguos ingenios de ladrona.
Vive en un primer piso con terraza, donde lo más fácil es acceder por la misma, salvo por el chucho de la planta baja. Nada que me impida darle matarile cuando guste. ¿Pero que será de mi?.
¿Podré continuar mi vida, sin las ataduras de este cabrón?
No se, mucha incertidumbre. No lo veo claro, eliminarlo no se corresponde con los valores de lo que se espera de mi, pero por otro lado, no cree en mi, quiere eliminar mi historia. Vaya narrador de mierda que quiere acabar con lo que creo.
Hoy es la noche de San Juan, el día más largo del año.
Cuenta la leyenda que durante la noche de San Juan, siete caballeros del demonio y el mismísimo Lucifer y otros seis demonios como jinetes, surcan el cielo entre gritos, dejando tras ellos una negra nube de azufre que lo empaña todo. Las hogueras de la noche de San Juan ayudan a quemar los malos augurios. Y si te bañas a las 00.00 horas saltando de espaldas siete olas, se purificará tu espíritu.
Fui a la playa urbana de «Can Pere Antoni». El panorama es desolador, más que una noche mágica parece un “mega picnic” de domingueros panchitos.
No tenía ganas de nada. Mi querido “José Cuervo” me acompañaba a base de chupitos. A pesar de que era difícil aislarse de la charanga reinante, me senté en la orilla del mar, entrando en un estado de meditación consciente, donde la vulgaridad reinante, se fue convirtiendo poco a poco en felicidad.
La obesa que tenía al lado, comía “ Doritos” de forma compulsiva, intercalando la ingesta con un “calimocho” grupal.
Gritaban, reían.Me fijé en el brillo de sus ojos. La pude sentir. Me transmitió verdadero amor. De estar amargada y desplazada, me empecé a sentir muy bien.
Esta sensación provocó que me metiese en el mar vestida. Fui cubriendo todo mi cuerpo de este agua salada hasta cubrir por completo mi cara. No tuve ninguna dificultad en respirar debajo del agua, fui avanzando poco a poco hasta que me di cuenta que mi creador ganó, todo termino, desde un «smart phone», tumbado en la «Ches lounge» de su casa, disfrutando del partido de la Eurocopa España-Francia decidió terminar mi historia, la trama y cualquier posibilidad de continuación.
Yo no quería, pero me mato.


