La vulgaridad

La vulgaridad

Ayer por la noche, cuando me disponía a irme a la cama, hice unos de los últimos “zapping” en la TV y me encontré con el personaje de “Nagore” en Tele 5. Su merito es el de haber sido expulsada con un 95% de la audiencia de un “reality show” que me niego a nombrar, por si me provoca alguna arcada. A pesar de que su histriónica presentadora, que ha perdido el norte hace mucho tiempo, intente justificarlo.

En unos momentos de angustia para muchas familias en España, la vulgaridad y el mal gusto prevalece en nuestro entorno, convirtiendo lo banal y rancio en algo normal.

Empecemos con la manera de vestir. Independientemente de las tendencias más o menos modernas o estilos. Todavía en Palma y en muchas capitales de España, cualquier día de la semana te das un paseo por la calle y es tremendo la cantidad de “chandaleros” que nos rodean. Nos es que tenga nada en contra de una prenda para realizar deporte. Es la gran ausencia de buen gusto a la hora de vestir, el 95% de la población va desaliñada y carente de cualquier combinación minima.

En cuanto al léxico que empleamos, me recuerda al eslogan “aprenda inglés con 1.000 palabras”. Ya que esas 1.000 palabras son las que emplean la gran cantidad de personas en este país. No se emplean sinónimos ni tiempos verbales. Todo es “Vale”, “pues si”, “he comió”, “he bebió” etc.
Aquí nos dan una gran lección la población sudamericana, ya que el campesino más humilde de Bolivia, emplea un vocabulario mucho más fluido y rico que la mediocridad española. Menos mal que nosotros exportamos el castellano en su día, pero ahora lo estamos limitando de tal manera dentro de la vulgaridad que cuando escucho determinadas conversaciones, se me cae el alma a los pies.

Toda esta falta de rigor en el lenguaje, hace que los periodistas en los medios de comunicación, que deberían ser los que empleasen un lenguaje ejemplar, sean “los tuertos en el mundo de los ciegos”.
Da igual el informativo que pongas. Pero el mayor exponente es el canal cuatro y en especial los deportes. Son patadas continuas al diccionario desde que abren la boca.

Otros aspectos muy importantes que trataré otro día son el conformismo y la vuelta al “culto por el pelotazo”.
Conformismo, es lo que esta sucediendo, ya no se lo que debe hacer esta crisis, para que la gente se empiece a movilizar. Se esta pasando la peor época después de la postguerra española y ahí tenemos a los penosos sindicatos, que no hacen ni medio amago de movilización. Esto es porque son esclavos económicos del gobierno de turno. Si me atacas, te corto el grifo de las subvenciones que vivís. Pero la población llana, no se moviliza salvo para ver el futbol los domingos, comprar el “Marca” el lunes y comentar la jugada. Echo en falta a esa gente de la transición española, que brotaba sangre por sus venas y luchaba por un ideal. !!!España despierta de una puta vez, que no te engañen más!!!.