Carlos E. Vallejo.

-Querida Marina, te puede parecer estúpida, pero la primera parte de la lección de historia, ya me la sabia. Ten en cuenta que soy mexicana y parte de lo que cuentas lo he sufrido en mis carnes.

Por lo que veo, yo me morí antes de ese COVID que cuentas, respecto a el resto, me parece que aquí hay un pequeño conflicto de espacio tiempo.

¿Te moriste Marina?

  • No, fuimos desapareciendo de la tierra y apareciendo aquí, en espera de tu liberación.
  • Y aquí que hacéis.
  • Esto es un paraíso terrenal, no hay dolor, tan solo amor. Vivimos en auténtica armonía con la naturaleza, pero no tenemos capacidad de salir de este mundo.
  • ¿Cuántos sois?
  • Unos pocos miles, nunca nos hemos contado, aunque todas las semanas llegan unos 50 más o menos cada semana.
  • ¿Y tu Marina eres la líder?
  • Aquí no hay líderes ni jefes, todos somos verdaderamente iguales. Hay bondad, compañerismo, igualdad. Todo es tan bonito que algunas veces se echa un poco de menos alguna maldad.
  • ¿Os reproducís ?
  • Si, pero son pocos los niños que han nacido.
  • Puedo ver a algún niño nacido aquí.
  • Si como no, ahora te llevo.

Nos seguían los habitantes del universo amanecido a unos dos metros de distancia. Se podía observar el miedo en sus rostros. Todos me miraban como una marciana recién llegada.

Viven en una especie de bungalows preciosos, la verdad es que esto es como un verdadero cuento de hadas.

Entre en el dormitorio de una bebe preciosa. Me miró fijamente a los ojos y pude sentir una paz tan increíble que me trasladó a las sensaciones del túnel blanco de cuando me morí. Paz, tranquilidad, placer. Me desmayé de alegría. Nunca había tenido esas sensaciones. Fue como un éxtasis a lo Santa Teresa.

Me desperté con Marina, en la cabecera de mi cama.

  • Te has desmayado.
  • Sí, eso parece. No entiendo como me puedo desmayar, si no soy cuerpo.
  • Toma un poco de agua.
  • !!!Joder que soy un puto espíritu!!!
  • Tu prueba.
  • Me quedé anonadada. Bebí agua, sentí como el líquido recorría mi garganta. Me sentí cuerpo de nuevo y una lágrima afloró de mi ser. Bueno, Marina sigo sin entender absolutamente nada. Esto me parece una pesadilla. Yo he sido una puta inútil en vida y no doy bola de muerta. Y ahora otra vez cuerpo. Me estoy volviendo loca en esta cursilería de nombre que se parece a “Alicia en el país de las maravillas».No quiero ni oírte déjame sola una temporada. No quiero ver a nadie, necesito ordenar mi cuerpo, mi no vida. Vete y dile a la prole que por ahora la líder está de bajón.

Se fue y me quedé sola en este mundo de fantasía.Sentía de nuevo el cuerpo, pero la vida era la misma, o la no vida, es decir el espíritu, una auténtica paranoia que mejor no plantearme grandes profundidades ya que no me aclaro ni yo. Y ahora que soy la líder que va a salvar al mundo. Creo que vamos mal, como la civilización dependa de mí.

Me senté a meditar. Y lo peor de todo, es que empecé a escuchar la voz de Anita Jaramillo que me decía: Lucia se fuerte.

Le conteste: hija de puta vete a cagar y déjame en paz de una vez por todas, ya no puedo más. No quiero continuar, quiero descansar.

Fueron días largos, tenía nublados los pensamientos. La buena de Marina no me molestó en absoluto. Tenía una legión de seguidores que me iban detrás de mí continuamente. Si bien es cierto que a una distancia prudencial.

Intente volver a el “ garito” pero no podía, me faltaban fuerzas. La responsabilidad de ser una guía para alguien me aturdía enormemente. Me sentía caos y tinieblas, no tenía fuerzas ni para mear. Cierto que mis necesidades físicas volvieron, pero llevaba más de dos dias que todo lo que salía de mi cuerpo eran impurezas que olían fatal.

Huele mucho, decía mi subconsciente en sueños.

Y ahora qué hago. Señor dame fuerzas, guíame, no tengo fuerzas para continuar.

Pasaron los días. Había resucitado de muerte a vida, de eternidad a realidad, pero mis sensaciones iniciales no fueron buenas. Medité, ayuné, lloré, me arrepentí de todos mis pecados en mi pasada vida.