La ventana indiscreta

El Blog de Carlos Vallejo

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Cuento de Navidad

Carlos E. Vallejo.

Ultimamente tengo la costumbre de revisar la actualización de los “instagrams” a las 7.30 de la mañana, durante mi primera puesta de “caquita”, despues de mi café mañanero. Yan han pasado los estertores de asfixia provocados por más de tres decadas pasadas de “tabaquismo” durante mi “running” mañanero. ¿Qué por que tanto anglicismo?, me imagino que estoy igual de atontado que el resto de la manada, supongo que queda más cool, suena más interesante. Pero hoy no es lo que nos ocupa.

Muy pocas veces me mandan mensajes directos de “whatsapp”, por no decir que casi nunca. Esta mañana me ha llegado uno muy extraño desde la cuenta “Vuelve la Navidad más fuerte que nunca”, decia así: “ Sigue al que se cuele la la cola en Mercadona”. Semejante pareado, provoca más, la risa de mi tia Marisa que un amago de seriedad.

¿Pueden pasar por orden de cola?

  • Perdone Señor, pero la Señora estaba antes.
  • Solo necesito esto y me voy.
  • Es la Señora, la que se lo tiene que permitir, yo solo soy la cajera.
  • Si hija tiene prisa, a mi me da igual.

Recordé el mensaje de la mañana, ya se me había olvidado. “ Siga al hombre que se cuela la cola”.

Con más pena que gloria, le seguí sin mucha fe ni ganas. Estamos en el 22 de Diciembre y me dirigía a el gym a entrenar un poco.

Bajó el susosdicho, a el parking del supermercado y se metió en un 4×4 negro. Observe como en la puerta del maletero había algo similar a los restos de una media femenina.

Arranque mi motocicleta y le seguí por la M-30 de Madrid hasta la salida de Embajadores, se fue metiendo por pequeñas callejuelas hasta la entrada de un aparcamiento.

Aparqué la moto fuera y observé que se trata de un edificio reformado de tres

alturas en el barrio del rastro de Madrid.

Gire a la izquierda mi motocicleta y daría por terminado mi seguimiento de hoy, cuando note la vibración de mi móvil nuevamente.

Otro mensaje de whatsapp;

“No lo dejes ahora o te arrepentirás”.

Un aparcamiento privado, con acceso directo a los pisos de arriba. En breve un scooter con una joven abrió el automatismo del portón del parking.Aproveche para meterme dentro. La joven aparcó su motocicleta y entró en el edificio.

Me acerqué al vehículo. Más que un trozo de media, es una tela pillada por el portón del maletero. Parece una falda pero no estoy seguro. Conseguir abrir la puerta sin herramientas, es misión harta complicada, con lo que lo mejor esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Al no haber ninguna novedad en el parking, salí de nuevo a la superficie. Me senté en la terraza de un bar, donde podía ver los movimientos del edificio y pedí un par de tostadas de tomate natural con aceite más café con leche.

Pensé; “que se me había perdido a mi, en hacer caso de los mensajes de unos desconocidos. Que leche hago persiguiendo a un desagradable desconocido. Pero no sé el porqué, pero la realidad es que aquí estoy y me gustaría terminar con esto”.

Van a ser las 14.00 hora, llevo sentado casi tres horas y no pasa nada. No Aguanto mas, me dirijo al panel de telefonillos. Y empiezo a llamar.

El primero es la chica, a la que que le comento que soy el cartero comercial y me abre las puerta de forma inmediata, sin preguntas, como un puto robot: !pppppppppppppp! suena la apertura.

El segundo piso está sin inquilinos. Me dirijo a llamar a la puerta del ático y sin más llamo.

Me sale el desagradable en chándal.

– Perdona soy tu vecino.No se si te has fijado, pero tu coche te está perdiendo una cantidad de aceite tremenda.

  • Ni idea, vamos y me enseñas.

Estoy completamente sorprendido de mi aparente tranquilidad. Parezco un profesional increíble. Credibilidad diez. El único problema es que no se que leche inventare cuando en 59 segundos estaremos delante de su vehiculo.

Llegó el momento:

  • ¿Y entonces? ¿El aceite donde está?
  • Si le digo la verdad. Es por esta tela, por lo que le he molestado.

Me miró con cara de pocos amigos.

  • Tu puta madre, Cabron. No me hagas perder mi tiempo.
  • Ya, tiene razón, pero si me abre el maletero, me quedo mas tranquilo.

Vino directo a por mi. Cuando su brazo iba impactar contra mi mandíbula se resbaló, paradojas de la vida con una pequeña mancha de aceite.

El golpe de su cabeza contra el suelo fue tremendo. Se retorcía de dolor gritándome de todo.

Justo en ese momento apareció la vecina.

Se creyó que yo estaba atacando al señor y se fue corriendo dando alaridos.

Debo ser rápido, ya que en breve, esto va estar lleno de policías.

Le quite el mando del coche y por fin abrí el maletero. Efectivamente una señora de mediana edad estaba muerta en el maletero. Lo que parecía fue.

Recibí otro mensaje.

¿Pregúntale dónde están los planos?.

– Por cierto, pequeño cabrón, ¿donde estan los planos o te reviento?.

– En la guantera.

Cogí una carpeta que contenían unos planos y salí corriendo por la rampa del garage.

Nada más salir, completamente apresurado y sin saber porque, arranque mi moto y me dirigí a el gimnasio.

Volvía a mi rutina inacabada, interrumpida por este pequeño percance.

Tendría que dar parte a la policía de la señora muerta en el maletero, pero ahora no tenía ánimos de varias horas en la comisaría dando explicaciones.

Son demasiadas preguntas sin respuesta.

Hice ejercicio o entrene como dicen los cursis, de manera magistral. Concentración total, para evadirme de esta mala pesadilla mañanera.

Una buena ducha relajante y como nuevo.

Cuando abrí la taquilla, sabía que un nuevo mensaje me esperaría en mi móvil y así fue:

Tu labor ya ha terminado. Puedes dejar la cartera en este armario. Nosotros nos ocuparemos del resto. Gracias.

No se por qué razón, me sentí herido y utilizado. Me habían manipulado como un pelele. No les dejaría la carpeta y me la llevaría a la primera comisaría.

Antes me encerré en el water del gimnasio y analicé los planos. Eran varios. El primero es una vista aérea de la plaza Cibeles de Madrid.Tambien hay varios de la esquina de Cibeles con el Paseo del Prado y la calle Alcalá. Están marcados unos baños públicos junto a un punto de información de la EMT, donde se especifica en rojo la palabra artefacto.

También hay como una guia de tiempos desde los baños públicos, hasta el final del Paseo del Prado y una especie de nota de prensa para el “ Correo Español del Pueblo Vasco” en el que se reividica la figura del terrorista de ETA, Antonio Troutiño y la impsibilidad de la realización de un homenaje por el Estado español.

Por lo poco que mire, apuntaba a la colocación de una bomba en los baños publicos del Paseo del Prado. Sali despavorido del baño y me fui la la comisaria de Arganzuela, donde tuve que esperar más de cuatro horas, hasta que el inspector Lara se empezase a tomar en serio mi declaración.

Comprobaron la dirección del “desagradable” y el piso llevaba más de seis meses vacio, en espera de alquilarlo. No encontraron nada en los baños del Paseo del Prado y sobre mis supuestos mensajes de “whatsapp” que la cuenta que describo, nunca existió y que mi terminal nunca recibió los mensajes que les hacia mención.

En definitiva, todo fue una paranoia de mi imaginación e incluso me hiceron un reconocimiento psicologico por un psiquiatra forense que invitaba a mi ingreso inmediato en una unidad hospitalaria ya que padezco psicosis paranoe aguda.

Pasaron dos días en los que me plantee seriemente mi supuesta locura y en la mañana del 25 de Diciembre, cuando me levante con el informativo de las 8.00am, daban a bombo y platillo la desarticulación de un nuevo comando de ETA que iba atentar en la mañana de Navidad contra su majestad los Reyes de España, en el concurso de villancios que iba a tener lugar a las 11.00 de la mañana.

El comando estaba compuesto por el hijo del etarra recientemente fallecido Antonio Troutiño y varios componentes de las juventudes del partido político “Bildu”. Eran varios artefactos que habian puesto en unos baños públicos. Ha sido fundamental la colaboración ciudadana para poder desmantelar este nuevo intento de atentado de ETA , decian los informativos.

Todo fue perfecto para un día de Navidad. El Gobierno por lo menos hizo sentir a la ciudadania que investigaría los más de 300 asesinatos sin resolver de ETA, ya que la Unión Europea recientemente monstró su incomprensión ante esta enorme carencia de una democracia europea.

Nadie me hizo mención, ni falta que hacia. Fui solo un vulgar peón que cumplió con su obligación.

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