Carlos E. Vallejo.

Después de la experiencia de la «malinche», que realmente no me aportó absolutamente nada, salvo que en el futuro me convierta “en la madre de los encarnados” o “en la madre que encontró a los que continúan viviendo en el otro estado”.

Como decía Jack el destripador, vayamos por partes de esta “macro rayada”, que no se la cree ni el más tonto, salvo que la estoy viviendo en mi ser personal. Por cierto señoría, a veces se me olvida que usted está ahí y que yo le estoy contando mi batalla sideral de las aventuras y experiencias de un cuerpo que no existe, pero en cambio puede atravesar el estado de los vivos y de los muertos a su antojo.

Y lo más importante y acojonante de todo, puedo sentir y vivir el dolor ajeno a pesar de que se supone que no existo.

  • Como lo ve señoría, me manda directamente al manicomio o puedo contarle cómo he llegado hasta aquí.
  • Aunque me pese y esté perdiendo todos los juicios de la mañana, seguiremos Angelita.
  • No Señoría, recuerde mi nombre, Lucia, la que rompió el orden natural de la vida.

Pues con su permiso le cuento el resto de mi experiencia post morten.

Como le comentaba, no veía bien el sentido de la «malinche».

Tengo que buscar quien soy y a donde voy. No estoy, pero vivo y no se ni donde estoy ni a donde voy.

Pido perdón por no estar a la altura de la misión encomendada y en esta pena no sentida, aparecí en Venecia en el puente sin barandilla donde un bufón vestido de negro me llevó a la propiedad donde termina el puente.

Entré en un palacio muy sobrio y prácticamente diáfano, salvo por unos butacones de madera con terciopelo verde que estaban en la base de una escalera de mármol que subí siguiendo al bufón.

En la sala de arriba había una espectacular lámpara de velas encendidas que iluminaban parte del habitáculo, al fondo se encontraba un señor sentado en una especie de despacho medieval, sobre una alfombra persa donde dos lebreles afganos le hacían guardia.

Entre los cincuenta y menor de los sesenta. Con una barba gris muy descuida y con una mirada muy triste que refleja el cansancio de muchas batallas sobrellevadas.

  • Siéntese Lucia, no tema, la estaba esperando hace años.
  • No tengo el gusto, ¿Usted se llama?
  • Bueno, en mi etapa terrenal mi nombre era Gabriel. Ahora me llaman “Vida”. Más que nada, por qué llevo muchos años destruyendo la maldad del universo.
  • Si Lucia, soy un encarnado como tu, llevo muerto ya desde hace muchos años. Y a mi también me recibió Anita Jaramillo.
  • Espero que con usted haya tenido más paciencia que conmigo.
  • Tranquila todo tiene un sentido y una misión en este estado. Por aquí no dan puntadas sin hilo. Pero no perdamos más tiempo. Como sabrás en el planeta tierra, al igual que en el universo siempre ha habido y habrá una lucha entre el bien y el mal. Para que fluyan las cosas debe haber unos antagónicos básicos siempre en oposición. No podría existir sólo el bien o el mal, en ambos casos les llevaría a el caos. La circulación, el movimiento planetario, necesitan de esta oposición permanente. Ambos grupos crean adeptos a cada bando, sin saber, en muchos casos, que están siendo dirigidos por las dos fuerzas. Haciéndote un pequeño resumen, el hombre es un ser que se debe desarrollar y aportar a la humanidad y estas acciones irán mejorando el planeta tierra y así su galaxia. Los hombres desarrollados crean una energía que fluye en todo el universo favoreciendo la naturaleza, en cambio el hombre gris crea una oscuridad que favorece la creación y el crecimiento de los agujeros negros que son el inicio de la destrucción del universo.

Nosotros los encarnados debemos luchar por la eliminación del mal. Tenemos unas capacidades muy superiores a la de los mortales y lo más importante es que hemos sido los elegidos. La razón por la cual se nos eligió la desconozco.

  • La zorra de Jaramillo, siempre cuestionaba mi elección.
      Tu has pasado a una segunda etapa, ya no volverás a el garito de nuevo. Este palacio será tu centro de operaciones cuando te encarnes con los humanos.

    Ahora tendrás misiones muy determinadas que requerirán actitud y aptitud. Me imagino que te acordarás de lo que hiciste con tu padre cuánto tenías cinco años.

    – !!Joder!!, siempre supe que fui yo. Pero muchas veces, fue tan increíble que no me lo creía.

    – Si Lucia, fuisteis tú la que salvo la vida de Manuel, tu padre.

    El hecho de marras ocurrió cuando Manuel estaba reparando el campanario de la Iglesia del pueblo. Lucia se encontraba en el parque que estaba en frente, jugando con sus amigas.

    Tuvo un mal resbalón y cayó a peso plomo a la parte trasera de la Iglesia. Se reventó el cuerpo obviamente.

    Al caer, nadie le vio, tan solo el Padre Domingo que estaba en la sacristía, escuchó el enorme porrazo.

    Lucia lo sintió, entró en trance y por medio de una supuesta telequinesis mental, su padre al igual que había caído, volvió a la misma posición inicial, como si fuesen los fotogramas de una película, que van hacia atrás.

    Murió y revivió en segundos, fue tan rápido todo, que el pobre Manuel nunca entendió realmente lo que sucedió.

    Lucía en cambio siempre supo lo que hizo, pero su edad confundió realidad con ficción.

    • Lo sabía, pero nunca terminé de tenerlo claro.
    • Si Lucia fuiste tú, la que salvó a tu padre. La mente humana es una herramienta que tan solo unos pocos, son los que aprenden a utilizarla.
    • Son muy pocas personas las que han sacado el verdadero potencial del uso del cerebro. Tan solo han llegado a un 40% máximo. Es imposible poder llegar a un100% por ahora, pero solo con un 60% se pueden llegar a hacer cosas realmente increíbles.

    El problema Lucia es que nadie ha enseñado a los humanos a saber utilizar el cerebro.

    Es una ciencia que solo alcanzan unos pocos, a base de concentración y meditación.

    Se puede llegar a romper las barreras de tiempo. Pero tan solo, los virtuosos lo han conseguido.

    Cada vez, el ser humano va evolucionando y ya son bastantes los que consiguen llegar al nivel 10, pero obviamente al 33, solo llegan unos pocos.

    En definitiva Lucia, ahora es cuando tienes que empezar a moverte.

    Tienes que cumplir cinco mándalas. Cada vez que termines uno, volverás aquí a la espera del siguiente.

    ¿Que es un mándala?

    Los mandalas son representaciones simbólicas espirituales y rituales utilizadas en el budismo y el hinduismo. Un mandala está constituido por un conjunto de figuras y formas geométricas concéntricas que representa las características más importantes del universo.

    – !Pues tú me dirás que mándalas voy a hacer yo!.

    – Para que lo entiendas, es una metáfora en la lucha contra el mal. Tu eres el mándala que hará cambiar el universo poco a poco.

    Lucia has llegado a un punto en el que no hay vuelta atrás. Nada o evolución.

    Has conseguido encontrar tu sola, tan solo con tu intuición una puerta al cambio de estados. Ahora tendrás que ingeniárselas tú sola y confiar en tus sentidos.

    Yo aunque quiera, no puedo ayudarte, nosotros somos los soldados del bien, que nos podemos guiar, pero nuestra única espada son nuestros sentidos.

    Y hasta aquí he llegado querida y ahora tendrás que buscarte la vida.

    Y así de repente y sin anestesia aparecí en el pueblo de Leticia en el trapecio amazónico. Llegue al Hotel Araceli, donde una señora de pelo blanco, con falda hippie muy amplia y con los pies descalzos me hizo pasar al patio del hotel, donde me esperaba un cuaderno sobre la mesa. En la portada estába escrito “Para la encarnada Lucia”.

    Lo abrí sin más dilación. El la primera hoja con una caligrafía de monje trapense, el titula decía: “los delfines rosados te guiarán a tu destino”.