Carlos E. Vallejo.

Siempre fui más de “Nesquik” que de “Colacao”, mis padres fueron muy innovadores en la alimentación.

En casa, consumimos productos que hace 40 años, muy poca gente conocía en España.

No se cual de mis padres fue el inquieto innovador que se saltó el canal de la vulgaridad culinaria.

Conocí la sobrasada, antes de conocer Mallorca, los aguacates eran una de las frutas favoritas de mi padre junto con la chirimoyas.

Que os voy a contar sobre la “mojama” y las huevas en salazón, todos los amigos de mis hermanos que venían a casa descubrían un nuevo horizonte de productos.

La cocina diaria era normal, dentro de los estándares de calidad española de hace cuatro lustros, hasta que llegó a casa la cocinera “Conie”, de Origen Filipino, solo hablaba inglés, fue la encarga de deleitarnos durante bastantes años hasta que se casó con el portero también filipino de la peluquería “Llongueras” de enfrente de casa.

A mi padre se le rompió la batería del coche y “Joe” creo que se llamaba, paso de ignorarnos todas las mañanas en nuestro trayecto a la parada del bus del colegio, a regalarnos caramelos y ayudar a mi padre con cualquier excusa, con tal de conseguir ver a “Conie”.

Ella era bien filipina, melena muy morena y ese tono de piel anaranjado que tienen esta raza asiática.

Como por aquella época nuestro nivel de inglés era el del colegio. Nunca la entendí. Porque se enseñaban tan mal las lenguas por aquella época.

Nuestra intérprete era “Megan” también filipina que era la limpiadora de casa. Entre ellas hablaban “ tagalo” un dialecto de su país que lo hablaban en un tono muy alto y parecía que estaban discutiendo en vez de comunicarse.

Con la llegada de las filipinas, sobre todo con “Conie” , descubrimos la verdadera cocina internacional. Cocinaba como Los Angeles, la presentación de los platos, parecía la de un restaurante de tres estrellas “Michelin”. Todos los días los días nos sorprendía con una nueva delicatessen. Fueron días de vinos y rosas.

Descubrimos el “pollo al curry” con leche de coco, el “estrogonob” y un sin fin de platos que cocinaba a las mil maravillas.

El noviazgo de Conie con Joe progresaba adecuadamente y pronto formalizaron la relación con fecha de boda en un año.

Nos invitaron como no, a la boda que asistí con mi padre. Fue una ceremonia sencilla que posteriormente celebramos en un restaurante chino. Yo tenía por aquella época doce años y realmente no se porque fui el elegido para acompañar a mi padre. Creo que debió ser fruto de la casualidad, seguro que a mi madre no le apetecería o no podía y que mis hermanos no estarían muy entusiasmados en ir.

Lo estábamos pasando muy bien. La comida, que decir, estaba exquisita. Todos eran filipinos menos mi padre y yo.

Al cabo de un rato me fui al baño, cuando estaba en la labor, unos gritos del patio colindante provocaron que mirase por la ventana.

Dos hombres filipinos vestidos de traje estaban amenazando a Joe con un machete. Me quede helado ante la escena. Emití un grito descontrolado que provocó que me miraran y abandonaran el patio del edificio rápidamente.

Mi padre apareció muy sofocado y le pidió explicaciones a Joe de lo sucedido.

Joe lloraba desconsolado pidiendo perdón. Se montó la mundial. Conie se unió a la fiesta y el tagalo elevado a la máxima potencia provocó que nos despidiéramos de la celebración.

Pasaron los años y en mi último curso de la universidad, cuando volvía a casa en mi vespa 200 iris, en la esquina de Cea Bermúdez con la calle Bravo Murillo me pareció ver a una filipina igualita a Conie.

Le grité desde la moto, se giró inmediatamente . Era ella, con unos cuantos años más y una niña preciosa en su regazo.

Nos fuimos a un café a tomar algo.

  • Carlos, ya eres un hombre, hecho y derecho.
  • Que alegría, Conie , volver a verte. Lamentablemente mi padre murió hace años.
  • Lo siento. El que fue mi marido Joe también, le mataron los esbirros de Imelda Marcos.
  • ¿Y esa quien es?.
  • Era la mujer del presidente de mi país
  • Y si no es indiscreción, que tiene que ver con Joe.

Es una larga historia que debes conocer. Ya está todo cerrado, pero en su momento tu familia corrió peligro de muerte.

Casi me meo de la impresión.

Todo empezó con la abuela de Joe, asitente personal de la familia De Ferdinand Emmanuel Edralin Marcos una familia influyente de Filipinas.

Ferdinand Marcos fue acusado como uno de los autores intelectuales del asesinato de Julio Nalundasan durante la campaña electoral de 1935. Se trataba del principal opositor a la reelección de su padre, Mariano Marcos, que estaba al frente de la Cámara de Representantes. Ferdinand fue encarcelado durante cuatro semanas hasta que su padre logró que recuperara su libertad sin llegar a juicio.

En 1963, Ferdinand se convirtió en presidente del Senado y se afirmó como candidato por el Partido Liberal para las elecciones en las que competiría con el presidente Diosdado Macapagal. Marcos se impuso en los comicios de 1965 y se quedó con el poder en Filipinas, donde permanecería durante dos décadas.

La abuela de Joe ejerció como asistente personal de la primera dama, Doña Imelda Marcos, gran tirana de la opulencia personal y presidencial. No fue todo por el pueblo, pero sin el pueblo, más bien sin el pueblo robamos todo lo que podemos, siempre bien bendecidos por los EE.UU.

Pero para lo que nos ocupa, poca importancia tiene el expolio que este matrimonio presidencial sometió a Filipinas.

Imelda a parte de poseer la mayor colección de moda del mundo, también eran conocidos los “affairs”que disfrutaba con los guardias más afortunados de la guardia real.

Después de un fin de semana de maratón sexual con uno de sus favoritos, recibió una carta con un trozo de película súper 8, donde disfrutaba de los favores de su amante.

Rodaron cabezas, fueron varias familias fulminadas en su totalidad, hasta que Doña Imelda recuperó la cajita redonda de aluminio que contenía el resto de la película amatoria.

Entró en la habitación de 400 metros donde estaba el zapatero con más de tres mil pares de zapatos y los depositó en unas botas rusas que nunca estrenó.

Pasaron los años y la Doña volvió a ser polvo como el como el común de los mortales a pesar de todos lo bienes materiales que acumuló.

Antes de que sus pertenencias pasasen a ser de dominio público, parte de ella fueron ofrecidos al círculo de los empleados más íntimo, siendo así como la abuela de Joe eligió entre la mortuoria lote de la la tirana,l as botas rusas. Continuaron en una espectacular caja metálica rusa grabada con la imagen del pasado presidente ruso Nikita Kruchev, fueron de mano en mano por toda la familia hasta llegar a Joe.

Pasó el tiempo y en un pseudo testamento que Imelda le dejó a su hija Irene, le escribió lo de la cinta.

Fue muy complicado localizar a Joe en Madrid, pero los sicarios de los Marcos lo consiguieron.

Tu los viste, en la celebración de mi boda.

Esa misma noche recuperaron las botas y la película.

Parecía que todo se había terminado, pero Joe cometió el error de hacer una copia digital de la película y de ofrecerla a una revista española.

Después de la primera reunión con los ejecutivos del medio de comunicación fue atropellado en la calle O’Donnell de Madrid.

  • Vaya historia Conie, parece de película.
  • Si Carlos, es tremendo cómo se complicó nuestra vida.
  • Por cierto, la película sabes dónde está.
  • No quiero ni averiguarlo.
  • Entraron en casa, lo revolvieron todo, pero no encontraron nada. Me rompieron la mandíbula de la somanta de ostias que me dieron.
  • Gracias a Dios, se dieron cuenta que yo no sabía nada. Es cierto que Joe no me dijo nada.
  • Y entonces ¿sabes donde está?
  • No, pero se puede averiguar.