Carlos E. Vallejo.

Tras 35 años trabajando de conductor de autobús en la EMT he visto casi de todo. Si bien es cierto que ingresé en la empresa demasiado temprano, he tenido la ocasión de cambiar de puesto por la edad, pero nunca me interesó. En todos estos años he pasado por múltiples rutas, pero la que más impresionó con diferencia fue la que terminaba en el poblado de la “Rosilla” de Madrid.

Verdaderos “zombies vivientes” terminaban su calvario, algunas veces en el autobús con la jeringuilla atravesándoles el brazo.

Le llamaban la “Maruja” y no tendría más de treinta años. Era un pequeño saco de huesos de uno cincuenta, flaca como una superviviente de un campo de concentración nazi, que siempre guardaba las formas y la educación llamándome por mi nombre.

Tenia unos preciosos ojos verdes. Seguro que fue una niña ideal. Ahora cuando regresaba de perjudicarse, su imagen de dolor descompuesta me rompía el alma.

La ultima vez que la vi, fue una mañana lluviosa de Enero, calada hasta los huesos, junto a un gamín sentada en la parada del bus.

En breve me cambiaron de ruta y olvide la miseria de esta pobre gente.

El supervisor de la empresa, al cabo de los meses, me comunicó que un abogado me andaba buscando.

– ¿Constantino Baeza?

– Si soy yo, en que puedo servirle.

– Me llamo Antonio Garrigues y soy abogado de un bufete. Nos tendríamos que ver.

“Maruja”, realmente se llamaba Esther Moa y tuvo una familia en Barcelona. No se sabe realmente porque razón fue dada por desparecida por su familia hace años.

Su cadáver apareció en el descampado de la “Rosilla” despues de haber dado a luz a un niño, que fue acogido por los servicios sociales del Ayuntamiento. Una vez que la policía recogió sus pertenecías personales, apareció un testamento de Esther, que le nombraba a usted como único heredero y tutor de su futuro hijo.”

No daba crédito a las palabras del abogado. Lo que quedaba de su familia había renunciado a la custodia del niño. Yo era el único que podía impedir que fuese dado en adopción. Mi reflexión duro dos segundos. Al día siguiente, Simón y yo dormimos juntos en mi cama, ya que no me dio tiempo de comprar una cuna.

No fue fácil la educación del chico. Tuve que coordinar el trabajo con la guardería del barrio. Al cabo de los años, llegó mi actual mujer y poco a poco fuimos creando una familia.

Si dijese un don, seguramente me quedaría bastante corto. A Simón se le daban bien todos los deportes, tanto individuales como de grupo. Con tan solo 12 años batió el récord de los cien metros de su categoría en España. Lo que más le gustaba era el futbol, pero se pudo dedicar a cualquier otro deporte ya que aptitudes no le faltaban.

Benjamines, juveniles, seniors, por todas las categorías fue el mejor goleador. Planta y aptitudes, no era amor de padre, la naturaleza le había regalado un talento increíble.

Pronto me tuve que reunir con una sarta de representantes de futbol, que eso son “ratas” sacadoras de sudor y sangre del prójimo. Lo vi tan complicado, que finalmente me convertí en el agente de mi hijo. Lamentablemente no encontré a nadie que viese a un chaval de 20 años.

Si el mejor club posible se hizo con sus servicios y demostraba todos los domingos su gran calidad. Flashes y luces rodeaban su vida. Su nombre era coreado por todos los aficionados.

Nosotros continuábamos viviendo en el piso, en el extrarradio de la ciudad, donde siempre fuimos felices y lo continuaremos siento. Nuevas molestias llegaron al vecindario, como la continua presencia de “paparazis” constantes.

Simón asimilaba con cierta normalidad la fama hasta, que la desgracia le rompió la carrera. Fue una extranjera borracha que se saltó un semáforo, cuando Simón iba camino del entrenamiento.

Doce operaciones, no impidieron que abanándose la silla de ruedas de por vida. Perdió la movilidad de cintura para abajo. Fueron años muy duros. Inicialmente fue ingresado en el Centro de tetrapléjicos de Toledo para al cabo de los dos años volvió a casa. Tuvimos que adecuar la finca para su silla de ruedas.

– Papa, la gente se compadece de mi. No puedo más.

– El importante eres tu. La vida te dio y te quitó. Ahora debes saber seguir tu camino tal como estas. No hagas que la lastima se apoderé de ti. No merece la pena. Te queda mucho por recorrer, pero en diferentes circunstancias.

Las drogas le inundaron, al igual que a su madre. Es increíble como esta mierda puede pudrir un cuerpo tan rápido.

Despareció de la escena durante más de seis meses. Cuando se llega a la cima del éxito tan rápido, una caída a los infiernos tan brusca, es muy difícil de superar.

A pesar de todo lo acontecido en la familia, yo continuaba con mi trabajo de chofer, cuando ya habían pasado más de nueve meses, lo vi de pie esperando el bus. Su aspecto era muy bueno, la mirada limpia me buscaba, para decirme:

– Papa, cuando ya tocaba fondo, una camella muy flaca de ojos verdes, me dijo que la siguiera. No solo me ayudó a salir de la droga, sino que con pura voluntad y trabajo conseguimos que yo ande.

Fueron meses duros de recuperación. Nunca me dijo quieran era. Ni supe donde estuve. Tan solo me dejo una nota cuando desapareció que decía: “Tu fuiste mi sueño de gloria”.