Carlos E. Vallejo.

De vuelta a el garito volví a solicitar una entrevista con Jaramillo

  • Jaramillo, aquí estoy otra vez.
  • Tranquila, yo soy tu guía, volverás todas las veces que hagan falta, siempre con humildad de aprender y de pasar el hilo por la aguja

Un agujero negro es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella.

  • Pues según lo que cuenta el mal, ese es el principio de la destrucción del todo.
  • Lo sabemos Lucia, pero por ahora no podemos hacer nada al respecto . No eres consciente la cantidad de almas que todos los días generan la nada. Este vacío provoca el nacimiento de un agujero negro, que hoy por hoy, tiene entidad propia. El horizonte de sucesos separa la región del agujero negro del resto del universo y es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo los fotones.
  • Y respecto a lo que me acabas de decir de tu ilusión. Lucia, eso es una sensación de humanos, tu eres un espiritu y no tienes esos sentimientos, aunque te hagas carne. Estas en un transito hacia la luz que te debes ganar. Aunque puedes renunciar en cualquier momento y te convertiremos en la puta nada. ¿Tu eliges?.
  • No se Jaramillo. Me siento como gallo sin cabeza, me encarno y voy de un lado para otro sin saber realmente a donde voy y lo más importante para qué voy.

Si es cierto que al “Dosher” lo pude sentir desde el principio. Todas mis encarnaciones son para observar el mal, como nace y como se desarrolla, pero no veo más alla.

  • Querida, un granito de arena, es un gran mundo de vida, comparado con lo que tú representas actualmente. No volverás a verme. Me despido insensiblemente de una cosa que eres tú.

Aparecí en el garito, meditando la última frase de Jaramillo que terminaba en cosa.

Para ella no soy espíritu, soy materia y para ser más concreta un indefinido inerte llamada cosa.

Creo que mi recorrido por este supuesto purgatorio va a ser breve, a no ser de que espabile de una vez.

Si me quisiesen en la nada, ya hace tiempo que formaría parte de un agujero negro. Pero no sé, por qué extraña razón continuaba en el garito.

Me toco un negro tremendo en la bienvenida del garito, más grande que un día sin pan.

Venía súper despistado, no paraba de preguntar por su hija.

  • Lo siento, tu hija no ha venido.
  • No puede ser, estábamos juntos en el helicóptero.Íbamos a su partido.
  • Se acabó, seguro que ya vio la luz.
  • No quiero ser grosero con usted, pero necesito a mi hija.

Le dejé muy deprimido en la mesa del garito. No iba a pedir nada. Estaba completamente desolado.

Yo continuaba detrás de la barra a la espera de cumplir con la rutina de los recién llegados, cuando me encarné de nuevo y aparecí en la cuidad de Bengala en la India.

Sin saber porque me transmute en el alma de un “dalit” son los miembros más pobres y discriminados de la sociedad india. En un sistema de castas que aún pervive, las personas que nacen dalit mueren con esa condición. Viven en condiciones de pobreza extrema y sufren una gran desigualdad económica y discriminación social.

Estaba en el cuerpo de Mara de 12 años abandonada por su madre cuando nació. Criada en la calle, desde su infancia. La vida la ha atropellado en todos los aspectos hasta que cuando se disponía a tirarse a las vías del tren, apareció un pequeño bulto de telas, donde una pequeña anciana le miró a los ojos, con una sonrisa iluminada y le dijo:

  • Ven conmigo y nacerás de nuevo.

Lloró desconsolada. Ya había perdido las fuerzas en un mundo miserable donde nada eres y nunca progresaras.

Cómo es posible que todavía se trate mejor a una vaca que a una persona.

Fue llorando a abrazar a la viejita. Se fundieron en un enorme abrazo.

Pude sentir la felicidad, la esperanza y el desconsuelo.

  • Madre, me quiero morir, ya estoy muy cansada.
  • Tranquila. Acabas de nacer. Yo soy tu madre Teresa y tu serás la que continúe mi obra. Tu nuevo nombre es Ruth.

Y es verdad que nació, pude comprobar que su alma cambió.

Le agarró de la mano y la guió a la congregación. Ruth se lavó y nació en cuerpo y alma.

Tormento fue esperanza.

Desconsuelo se convirtió en alegría.

Tanto cansancio acumulado dio lugar a un periodo de adaptación. Pude sentir su cambio. Sentí el bien de la Madre Teresa.

El lado oscuro de la vida, hoy fue vencido por la misericordia. Lamentablemente es casi siempre al revés, pero hoy SI.