Carlos E. Vallejo.

La vida es una mezcla de sensaciones y vivencias diarias, dentro de la rutina, son pocos los momentos de sorpresa que destacas. No hay un “Namasté” constante, a pesar de lo voceros de la felicidad o del “coaching”.

La razón del bienestar o alegría determinada, puede ser motivada por múltiples factores, que en la mayoría de casos, uno nunca se para ha analizarlos.

Mi compañera, esposa, mujer y amante, Sandra, tuvo una grata experiencia pasada, cuando en familia disfrutamos en la era pre-covid de un “Gofre con helado” de Haagen Dazs en un centro comercial de Mallorca.

La experiencia, aunque breve, fue mitificada. El helado excepcional como siempre, la textura del “gofre” maravillosa, suave por dentro y crujiente por fuera. Bien es cierto que ella partía de una concepción negativa de esta especie de galleta con masa, ofertada en ferias y eventos populares, donde en la mayoría de los casos es servida con nata montada y enormes cantidades de chocolate liquido, creando una bomba de azúcar, bastante asquerosa.

La mezcla del helado con el gofre, le sorprendió gratamente y fuimos ayer a repetir experiencia.

El establecimiento solo ofrecía el servicio para llevar, debido a la pandemia universal, los clientes se desperdigan sobre el mobiliario urbano del centro comercial para disfrutar de sus consumiciones.

Empezamos la comanda con el gofre con helado de macadamia, para pasar después a los cafés. Fueron un cortado y un café con leche descafeinado de maquina con leche fría. Esta segunda bebida fue la que empezó a romper el encanto, mucha información para la camarera. Desolada frente a la maquina de café, se lo tuve que repetir tres veces seguidas, lo que provocó una animadversión hacia mi persona.

Finalmente estábamos dudando respecto a qué elegir para el niño. Mala opción por parte de mi mujer de pedirle que nos sugiriese algún sabor. Ella ya, agotada de nuestra presencia, nos comentó que no recomendaba nada, pero que nos daría a probar los helados.

Nuestra elección para el niño fue otro gofre con helado. Lo realizó rápido y de mala gana, con lo que los nuevos gofres estaban incomibles. Es fácil hacer cualquier cosa, siempre que marques los tiempos de cocción en la maquina. Ella no respetó nada, nos quería fuera de su mundo, le dimos demasiado trabajo.

Consiguió que la expectativa del gofre bajase a niveles mínimos. Pasará mucho tiempo para que volvamos a consumir un gofre en Haagen Dazs.

¿Y ahora qué?. Moraleja guarra de que a pesar de que tengas un trabajo precario, debes hacer tu trabajo de forma excelente. Eso es lo que debería ser. Pero igual, si le das la vuelta los clientes nunca deberían pedir cosas raras como nosotros hicimos.

Realidad: NO GOFRES EN HAAGEN DAZS.