Carlos E. Vallejo.

  • Macarena, te encuentras en un estadio intermedio hacia tu eternidad. En breve te explicarán lo que te espera y lo que tendrás que hacer para conseguirlo. Relájate y disfruta las delicias del garito, tenemos una cocina exquisita y muy internacional. Pide lo que quieras.
    Pero antes de que disfrutes de nuestras ambrosías . Me gustaría que me narrases como fue el accidente en el que persistes la vida.
  • Como te conté, Stefan me tenía obnubilada, guapo, simpático e irradiaba de su ser una gran seguridad.
    Lo pasamos realmente bien y estaba segura que terminaríamos la noche en la cama.
    Cuando nos metimos en “El Ferrari” y salimos del aparcamiento de Kapital, fuimos probando la máquina.
    Stefan tenía cara de niño con zapatos nuevos. Pasamos la puerta de Alcalá y enfilamos la calle a toda velocidad. Entramos en el túnel sin posibilidad de retorno, ya no había control. Apretó el acelerador hasta el fondo y termine aquí.
    ¿Por qué Lucia quieres saber mi final?
  • Querida Macarena, me sorprende tu historia, creo sinceramente que Stefan te mató.

El que estes aquí. No se, hay algo que siento diferente en tu historia y debo averiguarlo.

Aparecí en la cochera de una finca de Córdoba, España.
Stefan o como fuese su nombre estaba apuntado el cañón de un rifle hacia el pecho del presidente corrupto de un banco español.

Disparó y la sangre salpicó el capo delantero de un “range rover” de color verde carruaje.

Stefan dejo el rifle en las manos del malogrado, a modo de un suicidio y desapareció.

Empecé a ver la vida del desgraciado. No tenía nada de fuera de la común ambición del ser humano por las pertenencias materiales.

Salvo por una interacción hace ya años cuando era el director de una oficina que gestionaba cajas fuertes en una sucursal de Madrid. Año 1977, una señora llamada María dejó una tiara muy característica, fue conocida como la Tiara maldita de los Romanov.

Cuenta la leyenda, que Las diademas de diamantes, esmeraldas y zafiros de la dinastía Romanov, increíbles por su belleza y opulencia, eran bien conocidas entre las monarquías europeas. Todo tenía que ver con su curiosa forma: La mayoría de ellas recordaban al kokoshnik, un antiguo tipo de tocado ruso. Fue Catalina II quien introdujo por primera vez la moda de los “vestidos rusos” en la corte, y a mediados del siglo XIX, bajo Nicolás I, esto se hizo obligatorio.

La Tiara maldita que María depositó en la caja de seguridad tenía una estructura atípica, dentro del tocado de plata sobre piedras preciosas tenía un doble fondo donde están las gotas de sangre licuada de “ Dosher el Inmortal”.