Carlos E. Vallejo.

Somos un País peculiar, donde debemos poner en valor muchas de las virtudes que tenemos y dejar de criticarnos a nosotros mismos de lo que carecemos.

En estos tiempos, se dicen demasiadas tonterías por segundo hablado.

Si es cierto que existen más de las dos Españas que nos describe Machado, pero creo que hay muchos valores que nos unen y uno de ellos es el trabajo diario para poder levantar una familia hacia adelante.

Independientemente de la ideología o de la religión de cada uno, son muchos los trabajadores autónomos que se levantan bien temprano todas las mañanas para subir la barrera, arrancar el taxi o preparar el pan.

Es la verdadera estructura empresarial que tira para adelante, sin pensar en lo que pasa y en lo que se dice. Haciendo un pequeño símil con el “Sabio de Hortaleza” Luis Aragonés, que decía que hay que ganar, ganar y siempre ganar. En este caso, es trabajar y trabajar. Da igual el momento y circunstancia ya que solo de ellos depende que el pan esté servido en la mesa de su familia.

Es muy sencillo, si trabajas comes y vives. Sino miseria y calamidades.

Ya son demasiadas las patadas que se le dan a este colectivo marginado y ninguneado por los gobernantes. Siempre callado, trabajando más como respuesta a las continuas zancadillas que se les va poniendo.

No son conscientes de la fuerza que tienen, ya que solo defienden los intereses de los suyos y de su día a día. En estos tiempos por poco que te despistes, estás más cerca de “Cáritas” de lo que nunca nos habíamos imaginado.

Pero ya va siendo hora que se salga a la calle y se grite: “Libertad para poder trabajar”, “dignidad y respeto para un colectivo que aporta mucho más de lo que recibe”.

Pymes, autónomos, ciudadanos. Este 27 de Junio se nos tiene que oír bien claro. Debemos luchar por nuestro trabajo, por nuestras familias. Os esperamos.