Fue un “pum” bestial y de repente la nada.

Todos mis sentidos fueron eliminados. No sentía nada, solo veía mi inerte cuerpo desde una proyección superior, donde me iba alejando.

Me iba dirigiendo a una oscuridad de espíritu que recordaba al inicio de mi vida en el nacimiento.

Una sensación nueva que no sabría como describirla. Mucho desconsuelo y tristeza.

Era un estado de levitación donde solo veía negro, solo sentía la nada y no podía pensar de forma clara. Todo era espeso y confuso, hasta que de repente vi una luz, un pequeño foco que me recordó a las pruebas oftalmológicas que me realizaban en las pruebas del carné de carro.

Ese círculo blanco, fue aumentado de tamaño hasta convertirse en un túnel, en cuyo final se encontraba una señora vestida de blanco.

  • Bienvenida no tengas miedo. Soy Anita Jaramillo la encargada de que consigas tu eternidad, ya que en tu breve vida no te la has ganado.

El juez continuaba con cara de póquer pero no me interrumpió.

  • Bueno doña Anita. Estoy un poco aturdida.
  • No te preocupes, eres primeriza. Suele pasar esto en los cambios de carne a espíritu.

Como te contaba, no has tenido una vida muy plena.

No ha sido  solo tu lamentable final. Durante toda tu existencia, no te has esforzado en nada, no has sentido nada. Tan solo te has limitado a cumplir todas tus etapas, sin pena ni gloria.

Querida Lucía, la vida es un don muy valioso que se debe aprovechar buscando la armonía de espíritu y la sabiduría. Es un camino corto pero puede ser muy intenso en pos de conseguir la otra vida que vosotros la conocéis como eternidad.

Tu caso, ya que no se puede decir vida, fue gris elevado al infinito. Entre nos; una puta mierda que no ha servido para nada.

  • Joder Anita, vaya angel de mierda.
  • Quien te ha dicho que soy un ángel, ya que soy lo menos parecido a esa ilusión que os han enseñado.
  • Bueno ya me has echado la charla con la mierda de vida que he llevado.

Pero aunque monótona y gris, a mi me gustaba.

  • Ya pequeña zorrita, pero no es así como se consigue la eternidad.
  • Bueno querida Anita si estoy aquí contigo hecha carne, será por algo.
  • Si claro y no sé muy bien si se han confundido con tu selección.

Te explico nenita. Hay un tanto por ciento de seres que no están preparados para poder disfrutar de la eternidad. Esto es una especia de segunda oportunidad destinada solo para algunos que tienen potencial de redimir su inhóspita vida.

Tendrás que trabajar para nosotros, que para que lo entiendas, básicamente somos los buenos para que lo entiendas.

Si que existe intervención, nosotros mutamos la realidad en la medida de nuestras posibilidades, sino, hace ya muchos años que el planeta tierra hubiese desparecido.

Sois vosotros los “penitentes temporales” que es como os llamamos, los encargados de intervenir según nuestras instrucciones para que no se produzca el desenlace y no comience en un pequeño caos que pueda alterar la naturaleza de la tierra.

  • ¿Lo has entendido bien Lucía, o te lo vuelvo a explicar?
  • Con mis dos neuronas operativas, creo que lo he pillado, Anita.