Se me quebró el alma.

Mataron a Bairos una madrugada donde el chapero disfrazado de enamorado, se quitó la careta y salió el mismísimo demonio para hacer daño a un hombre justo.

Su naturaleza siempre enfrentada con la moralidad establecida convertían su vida en un martirio bajo la dualidad de lo que soy y lo que la puritana sociedad dice lo que debo ser.

Ya se acabó el sufrimiento. Ahora ya por fin, podrás ser lo que quieras, querido Bairos.

Seguro que nos veremos en la otra vida.

Los zapatos que marcan una escalera al cielo que descubriste una tarde en la copa de un árbol ya te los has puesto para emprender el camino de tu felicidad