En esta última semana, a raíz de la publicación del Índice de Precios de Vivienda (IPV) por parte del INE, que recogía un incremento del precio de la vivienda de un 6,7% en el tercer trimestre y que la tasa de crecimiento interanual fue la más alta desde hace una década, en concreto desde el tercer trimestre de 2007, cuando la vivienda libre aumentó un 9,2%, hemos asistido a un maratón de tertulias informativas, que como siempre te dan el enfoque manipulado de los intereses políticos a los que se debe cada medio de comunicación.

Son datos fríos y objetivos, es el “sombrero blanco” como nos recordaba Edward de Bono en su libro Los seis sombreros para pensar que lo recomiendo encarecidamente a mis lectores como la base del pensamiento lateral. Cuando hay datos siempre te los debe explicar un experto en la materia. En este caso he recurrido a Patricio Palomar de la firma AIREPartners (Advisory and Investment in Real Estate Partners) que amablemente me contó cómo se encuentra actualmente el mercado inmobiliario en España.

“El rápido aumento del precio de la vivienda es el resultado de un desequilibrio coyuntural entre oferta y demanda. Hemos estado más de ocho años sin apenas poner producto nuevo en el mercado, y existe una demanda embalsada de vivienda por parte de ese segmento de población que tenía veinte pocos años cuando comenzó la crisis allá por 2007, y que ahora que la situación económica nacional es más esperanzadora, necesitan una vivienda porque quieren establecer una familia”. No existe ni por asomo, aunque le duela a los analistas de La Sexta una nueva burbuja inmobiliaria. En España hay dos temas que son los preferidos de las tertulias de bar o de taxi, que son el fútbol y el aumento del precio de la vivienda. Al españolito medio que su tesoro, “mi casa” haya subido de precio siempre le “pone”, pero desgraciadamente como hemos visto estos últimos años puede bajar, y baja.

En la crisis, si es cierto que muchos fondos buitre se pusieron las botas a comprar en buenas zonas para obtener después unas buenas rentabilidades especulando con su venta. Pero todavía los bancos y la Sareb disponen de 500.000 viviendas que no se quitan. Los créditos hipotecarios fluyen a un ritmo lento, otorgando hipotecas siempre que se trate de la primera vivienda y con unas garantías y avales reales.

 

Tras preguntar al experto por la “inmoral subida de los alquileres en Palma”, Patricio Palomar me comentó que “ahora están venciendo los alquileres que se firmaron en plena crisis con un importante ajuste a la baja, y como es lógico los propietarios quieren adaptar las rentas a la demanda actual”. También hay que sumarle que muchos propietarios vienen muy mal criados del “turismo vacacional” donde por su piso le generaba una rentabilidad completamente inflada, ya que no es lo mismo alquilar por meses que por noches, y ahora ya no quiere volver a los precios de arrendamientos a más largo plazo.

Todo esto sumado hay que hay una demanda brutal de alquiler ya que todavía existe mucha incertidumbre en la compra de una vivienda. La situación ha mejorado pero los contratos que firman nuestros jóvenes no dan unas garantías reales de continuidad.

El propietario lanza su precio de alquiler desfasado y siempre hay una demanda muy necesitada de vivienda que lo alquila. Todo esto está provocando que el mapa de los barrios de Palma cambie. En zonas como El Terreno que eran lumpen, ya tan solo quedan escasos garitos latinos que en breve cerrarán, y se están convirtiendo en zona residencial ya que es un área donde los jóvenes pueden adquirir una vivienda digna a buen precio. Incluso la zona de Pere Garau donde el mestizaje cultural chino, árabe y latino había depreciado mucho el barrio, parece que remonta lentamente.

Lo que está claro es que en Palma, como en todas las ciudades europeas, el centro se ha convertido en el pulmón de ocio y negocios, y quien quiera vivir allí lo deberá pagar ahora como lo pagaban antes.