Mi seguimiento al cachorrillo del poder, cambió totalmente de rumbo. Tenía reservada una plaza en primera clase en un vuelo de Qatar Airlines, rumbo a Qatar, donde Pablito Bono iba a supervisar la compra de un pura raza para sus cuadras.Nada más llegar, saludó a los pilotos. Era el comandante Chavarrí, de la extinta compañía Spanair, quien le daba la bienvenida al pipiolo. La supervisora debió de advertir al comandante de quién era, ya que inicialmente le confundió con el vocal de un grupo musical de moda.

Estuvimos tres días. Estos nuevo países donde el  aire acondicionado funciona permanente. Hace tanto calor exterior que todos tus pasos se reducen al hotel, coche y centro comercial. Las temperaturas extremas sólo las soportan los filipinos y malayos, que son la mano de obra barata de este país.

El nene se cogió un pedo tremendo en la discoteca de moda, que tuvo que abandonar debido a lo avanzado de su embiagrez. Al día siguiente fue a visitar a una cuadra local, donde monto a varios sementales durante toda la mañana. Al final se decidió por un corcel que costó la bonita cifra de dos millones de euros.

Ya de vuelta en Madrid, el caso del hijo del presidente del Senado se estaba desinflando. No era la primera vez que empezábamos un seguimiento y que a las pocas semanas acabábamos abandonando el caso. A mi vuelta de Qatar, había enviado el informe correspondiente y no volví a tener más ordenes de seguimiento.

El panorama parecía estar aparentemente tranquilo. Me dediqué a investigar un poco más sobre los Legionarios de Cristo.

Lo primero que encontré fue una carta de 1997, dirigida al Papa Juan Pablo II, en la que ocho exmiembros Legionarios de Cristo acusaban al Padre Marcial de abusos sexuales.Hubo respuesta de Maciel, negando todos los hechos y haciendo culpables a los sacerdotes de conspiración contra su persona.

A los favores de Karol Wojtyla para Maciel contribuyó en gran medida el hecho de ser la orden religiosa local más influyente del país azteca -segundo en el mundo en número de católicos- y la que más vocaciones aporta a Roma.

La historia de los Legionarios de Cristo en España comenzó a finales de septiembre de 1946. Bajo el paraguas del régimen franquista, y a bordo del buque “Marques de Comillas”, llegaron al puerto de Bilbao Maciel y los primeros 34 “Misioneros del Sagrado Corazón y de la Virgen de los Dolores”, el nombre oficial de la congregación, al que después se añadió la coletilla de “Legionarios de Cristo”. En Comillas fueron acogidos directamente en el Palacio de Sobrellano, gracias a la ayuda del marqués.

En 1954, y en plena actividad de crecimiento en vocaciones e instalaciones inmobiliarias, la orden mexicana compró a Leopoldo Cortínez el Gran Hotel de Ontaneda (Santander) un balneario del siglo XIX. Y si las décadas de los años 50 y 60 fueron prolíficas para la Legion Cristiana, los 70 no lo fueron menos. Fue en esta época cuando los Legionarios recibieron del régimen franquista la autorización para montar en Madrid el Colegio Mayor Hispano-Mexicano, una residencia universitaria adscrita a la Universidad Complutense de Madrid.

La década de los 70 se saldó con tan buenos resultados para Maciel que al final de este período el imperio educativo de la Legión ya empezaba a tomar cuerpo internacional con varios campus universitarios, 17 colegios y 214 centros de formación religiosa.Este crecimiento, sólo comparado con el del Opus Dei, le permitió alcanzarla cifra de 6.000 religiosos, más los miembros laicos del Regnum Christi, que son unos 50.000 miembros. Con más de 600 obras de apostolado (colegios, misiones, institutos de formación espiritual, centros de apoyo a la familia) repartidos en más de un centenar de ciudades del mundo,se convirtieron en la Orden religiosa más mimada por el Papa Juan Pablo II.

La expansión de la orden había sido espectacular. En España contó con el apoyo de miembros del Partido Popular, así como destacados empresarios.Como cabeza visible de esta multinacional religiosa, Maciel lo controlaba todo desde sus cuartel general en Roma.Finalmente,Maciel fue castigado el 19 de mayo de 2006 por Benedicto XVI por los abusos sexuales que cometió durante décadas contra seminaristas y por la triple vida que llevó: abusos sexuales, uso de drogas, relaciones con mujeres, varios hijos…

Por lo que me había documentado, los abusos del Padre Maciel fueron reconocidos por la Iglesia y el Papa Benedicto XVI fue el que le expulsó de la Iglesia. Pero nada aparecia en el Excel que tenía en mi poder sobre las aportaciones dinerarias de los Legionarios al “IOR” (Instituto para las Obras Religiosas, más conocido como Banco del Vaticano).