Ya hacía más de dos años que había llegado a un acuerdo con el CNI para continuar trabajando como colaborador encubierto, ya que “la casa” me había salvado el culo cuando mandé al otro barrio al hijoputa de Eduardo, el autor intelectual de la “Trama Gürtel”.

Me gusta la acción y seguro que le acabaría vendiendo a Abel mi licencia del taxi para montar una empresa de seguridad e investigación, pero a mi aire. Esta disciplina del CNI no la soporto.Tener que estar a su puta disposición las 24 horas del día no va conmigo.

Cuando llegamos al piso franco, fue lo primero que le dije a Álvaro:

-Oye, Álvaro, ¿hasta cuándo tendré pagar esta penitencia? Empiezo a estar a hasta los cojones de este trabajo.
-Cariño, no te lo recomiendo ahora. En “la casa” nunca había visto a más hijo puta por metro cuadrado. Ten en cuenta que antes eran militares y ahora son políticos que tan solo van a estar cuatro años en la poltrona. Hacemos cosas que antes tan solo se hacían en contadas ocasiones. Por lo que veo, estamos al servicio del partido de turno.
-¿Pero esto tendrá un final?
-Mira, y por lo que veo, el final lo vas a tener que provocar tú si quieres dejarlo. Y atente a las consecuencias. Ahora no te lo remiendo.
-Joder, pues no sé cuanto voy apoder aguantar en esta mierda.
-Pues prepárate para la nueva misión. Huele por todas partes…

Justo cuando empezaba a mover los pocos hilos que tenía con lo de los legionarios… Álvaro me explicó que nuestra nueva misión era la vigilancia y control de un medio de comunicación que estaba publicando los negocios oscuros del tercer hombre con más poder en España. A través de su hijo, había creado una trama de empresas paralelas que constituían un holding inmobiliario y de ocio que facturaba millones de euros.

Los periodistas, aunque cazaban moscas a cañonazos, habían tocado hueso en una hípica en Toledo, donde los pura sangres se compraban a 10.000 euros y se vendían por 500.000. Daba unos beneficios brutales todos los años y, cómo no, había sido levantada por un constructor de la zona que se la había regalado al poderoso.

En definitiva: ¿Qué coño hacíamos nosotros investigando a un medio de comunicación para que no sacase la mierda del presidente del Senado?

Me tocó irme a la sede del periódico para ver cómo organizaba el operativo de las escuchas. Me llevé a mi amigo Jonás, un verdadero experto en tecnología de escuchas. Nacido en Tel-Aviv, se especializó durante el servicio militar en las escuchas a Hamas en la franja de Gaza. Se enamoró de una funcionaria de la ONU y trasladó su domicilio a Londres. Años más tarde fue detenido por el M16 acusado de interceptar comunicaciones del “Foreign Office” británico. No pudieron comprobar su implicación, pero fue expulsado del país tras ser considerado persona non grata.Álvaro me avisó de que en este caso no contaríamos con ningún apoyo de “la casa”, sólo pasta. En el caso de que se torciese el tema, ya estaba previsto que una agencia de detectives catalana se comiera el marrón.

Estábamos en el Paseo de la Castellana observando desde el coche el edificio del medio de comunicación en cuestión.

-Jonás, si lo haces bien te puedes llevar un buen pico.
-Bueno, esta noche intentaré entrar en los servidores. Pero en cuanto a las comunicaciones, si quieres resultados necesitamos irnos de compras primero. Luego necesito entrar en las dependencias que querías rastrear, más una furgoneta operativa que situaremos afuera.
-Bueno, venga pues, vámonos de compras.
-No hace falta ir a ningún lado, todo lo puedo comprar por internet.Sólo necesito una tarjeta de crédito.
-Joder, de eso no tengo. Espera, que hago una llamada.

Llamé a Álvaro, que me dijo lo que ya esperaba. Sólo cash.

Bueno colega, lo haremos así si te parece bien. Plástico no tengo, así que tendrás que pagarlo tú con la tarjeta que te dé la gana y te daremos un 10% más de las compras que hagas.
-Vale, algo podré hacer. Pero hasta dentro de 48 horas no recibiré la mercancía necesaria.
-Cuando lo tengas todo, me llamas y organizamos el resto.

Se lo comenté a Álvaro, que estuvo de acuerdo. La misión parecía que iba a ser larga, con lo que si quería avanzar con lo del Páter me tenía que dar prisa.