Estaba comiendo en “Casa Teo” cuando en las noticias apareció la vedette. Estaba dentro de un flamante coche de gran cilindrada desafiando ante a la cámara a los supuestos autores intelectuales del robo de las cintas: “¡Como volváis a tocar mi casa o a alguien de los míos, tiro de la manta y se acabó! No tengo que dar más explicaciones, ellos saben perfectamente a lo que me refiero”.

La reconocí a la primera. Fue la reina del destape en los años 80. Ahora rondaría la cincuentena y era vox populi que había tenido relaciones con la realeza. Era algo que todo el mundo comentaba, pero nunca aparecía en la prensa.

No sabía por dónde tirar con lo del Padre Mateo. Era algo que debido a la magnitud del asunto debía hablar con Álvaro. Pero ya sabía la respuesta. El CNI nunca ayuda, es el perro fiel del Gobierno para tapar la mierda o eliminar amenazas externas del país. Seguro que les interesaría mucho el archivo. Una vez tuviesen toda la información, no recibiría ninguna ayuda para poder vengar la muerte del “Páter”.

No tenía nada. Llame al inspector Nadal a ver si me daba alguna pista sobre la investigación de la Policía.

-Buenas tardes, inspector Nadal. Bairos al aparato.

-¿Qué tal, señor?¿Cómo le va la vida?

-No me quejo.

-Mira, la verdad un día de estos voy a ir a Madrid a pasar un fin de semana contigo. Estoy saturado de la parienta. Ahora, con el nuevo nieto, es como si hubiese tenido un nuevo hijo. Pasa prácticamente todas las noches con nosotros y me apetece desconectar.

-No se hable más. En media hora le mando la reserva del vuelo. Viene el viernes y vuelve el lunes.

-¿Adónde vas tan rápido?

-Que sí, hombre, que a mí también me apetece verle. Le tendré preparado el cuarto de invitados.

-Bueno, espera en un rato y te lo confirmo. La parienta me lo tiene que autorizar.

Le recogí en el aeropuerto de Barajas a las 21:30 horas. El inspector Nadal era muy buena gente, pero no sabía hasta dónde le debía contar. En definitiva, es un buen policía y creo que lo del “Pater” era demasiado para él.

Cenamos en “Zalacaín”, ya que a Nadal le hacía ilusión volver al restaurante que tanto había disfrutado en el pasado. Luego fuimos a tomar una copa a un garito del Paseo de la Castellana.

-Bueno, inspector,¿qué me puede contar del tema?

-Han encontrado huellas de dos yonquis en la casa del cura. Me imagino que los compañeros ya los estarán buscando.

-¿Tienes nombres?

-Sabía que me lo ibas a preguntar -sacó de la chaqueta un par de folios con las fichas policiales-. Uno, alias “El Rata” es Emilio Roca. La otra es su compañera,“La Carmen”. Ambos llevan años colgados de la heroína.

-Y de lo del Padre Mateo, ¿se sabe algo?

-Este tema está cerrado. Todo apunta a que el padre se quitó la vida. Pero Bairos, ya te voy conociendo, y seguro que aquí hay algo más.

-Sí, Nadal. Hay mucho más. Pero, sinceramente, si te lo cuento creo que te voy a meter en un buen lio. Tendrás que decírselo a tus superiores. Y aquí hay demasiada mierda. Mierda de la buena, que apesta desde hace años. Algo que todos quieren que esté cerrado con un buen candado. ¿Me comprende?

-Creo que sí. Sí, mejor no me cuentes nada, que he venido a pasar un buen fin de semana.

-Mejor, Nadal. Lo pasaremos bien. Pero antes de cerrar este tema, ¿cómo anda su relación con la Banca Parch?

-Pues aparte de la puta hipoteca que tuvo que pagar mi padre durante toda su vida con ellos, no tengo nada.

-Me refiero más en concreto a la Corporación Balba.

-Bueno… Querido, esos son más peligrosos que el demonio. Hacen y deshacen a su antojo. Hijo mío, siempre tocas a lo más podrido del barrio.

-No, sólo era por si conocía a alguien de dentro que me pudiese buscar una información.

-¿De qué se trata?

-Pues concretamente de la relación entre don Joan Parch y el Padre Marcial, fundador de los Legionarios de Cristo.

-Joder, joder… Tengo un buen amigo en la banca que este año se va a jubilar. Puede que averigue algo. Pero Bairos, no me líes más, por favor. No quiero líos.

-Sí, perdona, tienes razón. Pero si averiguas algo, házmelo saber, por favor.

Al día siguiente fuimos a un musical en la Gran Vía y el domingo estuvimos paseando por el rastro. Nadal era un profesional, no me volvió a sacar el tema en todo el fin de semana e incluso llamó a sus compañeros para ver cómo iba lo de los yonquis. Me comentó que la pareja de colgados eran clientes habituales de LasBarranquillas. Les estaban buscando, pero no aparecían por ningún lado.

Fue muy entrañable el fin de semana con Nadal. Un buen madero y una buena persona. Estaríamos en contacto. Justo después de dejarle, llamé a Mario, un narco colombiano que estaba en un eslabón superior en la cadena. Se encargaba de traer grandes cantidades. Hace años colaboramos juntos por un tema de unos etarras en Venezuela. Él conocía perfectamente el terreno y fue de gran utilidad para el operativo.

El CNI miraba para otro lado y le dejaba que trabajase tranquilo a cambio de puntuales colaboraciones con “la casa”.

Le dije que ya sabía que lo del menudeo no era su especialidad, pero seguro que conocía a alguien que me pudiese localizar rápido al par de pájaros. Le mandé por email las fichas.

Mientras esperaba noticias, me puse a inspeccionar el archivo BOAZ con minuciosidad.

Era un archivo original que Míster Chip había dividido en dos: por un lado, en un documento de Word ordenado por fechas, los nombres de los seminaristas violados, seguidos de unos guiones en el que aparecían los supuestos curas violadores.

El otro archivo era un Excel en el que había numerosos apuntes de cantidades de dinero por fechas. Se observaba claramente el origen del dinero: o bienp rovenía de donaciones de particulares con nombres y apellidos o bien de empresas afines a la orden. Después el dinero daba innumerables saltos, en los cuales iba disminuyendo su cantidad. Calculaba que en cada transacción la cantidad inicial mermaba entre un 0,5 y un 3% en algunas ocasiones. Había de todo: bancos, fondos de inversión, particulares de todas partes del mundo… Pero todo desembocabaen los muros de nueve metros de espesor del Torreón de Nicolás V, la fortaleza medieval donde se encuentra la sede del Banco Vaticano.

Comenzaba en 1966 y llegaba hasta 1999. Había un apunte con el nombre “Colegio Everest” en el que figuraba el nombre del Padre González. Se hacía especial hincapié en una tal Sra. De Pereira, directora del colegio.

El Padre González aparecía en ambos archivos. En la década de los 70 habría violado o colaborado con el Padre Marcial en los sucesos de Ontaneda, pero también aparecía en muchos apuntes del archivo de Excel en relación con el movimiento del dinero. Siempre se incluíala misma nota: “Viaje a Roma”.

El apunte aparecía cuando todo el dinero había llegado finalmente a la cuenta de los Legionarios de Cristo en el Banco de El Vaticano. Parecía como un visado final, un visto bueno, ya que desde 1987 siempre aparecía la referencia del viaje a Roma del Padre González.

No era consciente de la auténtica “bomba mediática” que tenía en mis manos ni del peligro que corría.