Padre Julián

Padre Julián

Hallado un sacerdote muerto de forma violenta en su casa.
El religioso J.S.A, vivía en la calle Ibiza y a su domicilio acudían personas de toda condición social
EUROPAPRESS

MADRID.- La Policía ha hallado el cadáver de un sacerdote de 74 años en su vivienda situada en el distrito de Retiro, donde según los primeros indicios murió de forma violenta.

La cabeza del religioso y otras partes del cuerpo estaban ensangrentadas y junto a su cuerpo se ha encontrado un cuchillo de madera.

El hallazgo se produjo tras la llamada a la policía de un compañero de trabajo del fallecido, extrañado por la ausencia de éste en el lugar en el que ejerce su ministerio.

El sacerdote, J.S.A,residía en un inmueble de la calle de Ibiza y aunque el cuerpo fue encontrado el domingo, no se descarta que la muerte se hubiera producido tres días antes, posiblemente de noche, ya que las luces de distintas habitaciones estaban encendidas.

El sacerdote era de estatura media, usaba gafas, tenía poco pelo y vestía de forma discreta. A su domicilio solían acudir personas de toda condición social, según los vecinos, y posiblemente haya sido alguna de ellas la que le ha podido causar su muerte, ya que la hipótesis que se baraja es que el fallecimiento ha sido por causas violentas.

Precisamente, las investigaciones policiales se podrían orientar hacia estas personas para determinar si alguna de ellas puede aportar alguna pista sobre la forma en que se produjo la muerte de Julián, o incluso si el presunto autor del homicidio, si es que se confirma tal extremo, se encuentra entre estos ciudadanos.

De los datos facilitados por la Policía, no se descarta que la muerte se haya producido en el curso de un robo, ya que el cuerpo se encontraba en el dormitorio, tenía manchas de sangre en cabeza y otras partes, junto al cadáver había un cuchillo, y la habitación en la que estaba el fallecido se encontraba revuelta. Algunas cajitas de la cómoda se hallaban vacías, como si hubieran contenido objetos que han desaparecido. No obstante, hasta que se conozcan los resultados de la autopsia no se podrá determinar si se trata o no de un crimen.

Según dicha fuente, agentes de la comisaría del distrito acudieron al domicilio y accedieron al interior con la llave que tenía la portera del inmueble para casos de enfermedad o emergencia. La puerta estaba cerrada perfectamente y las luces de las distintas habitaciones se encontraban encendidas.

El juez de guardia ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense. La Sección de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial se ha hecho cargo de las investigaciones para aclarar lo que parece un robo con violencia que ha tenido como consecuencia la muerte de esta persona.

El Padre Julián había sido nuestro profesor de religión durante el bachillerato. Compaginaba la formación en el colegio junto con la capellanía en una clínica de la calle Doctor Ezquerdo de Madrid.

Algunos alumnos de clase estábamos muy unidos a él. Era buena persona, sintonizando bastante con la juventud. Muchas veces íbamos a merendar a casa del “Páter”, que era como le llamábamos coloquialmente, y nos daba unas clases magistrales de “rock and roll” junto con varias “litronas” de cerveza. Nunca nos emborrachábamos. La libertad que nos daba en su casa era siempre correspondida por el respeto hacia él.

Era un hombre bueno que iba recogiendo a todos los “gamines” que se encontraba por la calle. Les daba una sopa caliente y cama durante una noche, para al día siguiente arreglar sus estancias en algún albergue de la iglesia en la Comunidad de Madrid.

No preguntaba por la situación u origen de los recogidos. Siempre les mostraba su caridad, sin importarle las patologías. Yonquies, alcohólicos o gitanos rumanos, todos entraban en su casa todos los días. Hasta que en un determinado momento, por lo que parece las tornas cambiaron.

Al día siguiente estuve hablando con el portero de la finca. Parecía bastante afectado por la muerte del sacerdote. El entierro se oficiaría en Argamasilla del Campo, su pueblo natal en La Mancha, donde todavía vivía una hermana suya bastante mayor.

Llamé a Manolo y quedamos en el pueblo al día siguiente. Éramos unas quince personas en una mañana bastante gris en el cementerio municipal de la localidad. La sobrina del “Páter” me pidió que le hiciera el favor de recoger los objetos personales, ya que lo más seguro era que la hermana pusiese el piso en venta. Yo me ofrecí, ya que era el único asistente al entierro que vivía en Madrid. Me fui a comer con Manolo a la taberna del pueblo. Recordamos nuestras andanzas en el colegio. Fueron años muy buenos, en los que disfrutábamos sin parar. No éramos conscientes por aquel tiempo de los buenos momentos que estábamos disfrutando de estudiantes. Una vez terminada la selectividad, él se fue a Cáceres a estudiar la carrera y yo me quedé en Madrid. Todavía recuerdo que cuando me compré un Volkswagen Polo G40, que por aquella época era una gran máquina, nos fuimos con su hermano Goyo a estrenarlo a Lisboa. Fue un puente de todos los Santos y teníamos unos 20 años cada uno. Fueron cuatro días increíbles en Lisboa, donde lo pasamos genial. Ahora cada uno vivía su vida. Manolo creía que todavía seguía en el mundo del taxi y que mi etapa en la guardia civil se había terminado.

Yo siempre he sido partidario de dejar al margen, a los amigos de verdad. Es mejor no involucrarles en asuntos.Nunca sabes quién puede salir perjudicado.

Le prometí que iría a ver a su futuro hijo, una vez hubiera dado a luz. Nos dimos un gran abrazo y me fui para mi casa.

Quería hacer la recogida de las cosas del “Páter” lo antes posible. Nunca se sabe cuándo te puede llamar Álvaro para la próxima misión. A veces pasan días o meses, pero no me podía permitir dejar este asunto sin hacerlo lo antes posible. Le explique al portero de la finca la labor que me había encomendado la sobrina de Julián y acordé con su mujer la posterior limpieza del piso.

Aunque el piso era bastante pequeño-cuarto de estar, cocina, baño y dormitorio-, me tuve que ir a comprar una par de bolsas de viaje para poder meter todos sus enseres. Todavía quedaban muchos restos de sangre seca por toda la casa. Todo apuntaba a que lo habían atacado en el cuarto de estar para después de muerto tenderlo en la cama. Todos los armarios estaban revueltos y el cajón de la mesilla de noche por los suelos. Ya lo tenía prácticamente todo empacado. Observé que había un router de telefónica y un hueco marcado en la mesa de lo que debió ser un portátil.

Me imaginé que el desgraciado que lo mató se lo había llevado, ya que se observaba que los cables habían sido arrancados de cuajo.

Cuando fui quitando los marcos de la casa, que eran de unas láminas de lo más hortera, observé cómo en la parte de atrás de uno de los marcos estaba pegado con celofán una memoria USB de 4 Gigas.

Para estos temas, siempre recurro a “Míster Chip”, un “hacker” profesional.

Es un chaval que no creo que llegue a los 25 años. Todo un profesional en su campo, aunque tiene grandes problemas sociales. Le conocí en uno de los bares más raros de Madrid, “La ventana indiscreta”, una filmoteca en el barrio de Chueca.El bar se encuentra dentro de la misma sala. En aquellas épocas te dejaban tomar copas y fumar mientras veías las pelis.

De pequeña estatura y con una indumentaria de lo más friki que he visto en vida, coincidimos en un ciclo de cine ruso, que aunque insoportable me brindó la oportunidad de tomarme una cañas con este personaje.Poco a poco me fue desvelando sus conocimientos en el mundo de la informática.

Le mandé la memoria con un mensajero, que me la devolvió con toda la información ordenada por apartados. Por un lado, en un archivo de Word estaban todos los nombres de los seminaristas ordenados por fechas seguidos por el nombre de un sacerdote. Por otro, una hoja de calculo de Excel con numerosos apuntes en clave, con el nombre de instituciones financieras mundiales y paraísos fiscales. “Míster Chip”escribió un comentario sobre este archivo: “No entiendo gran cosa de todos estos apuntes, parecen nombres en clave de transferencias internacionales. Debes asesorarte con un gestor der fondos profesional para que te explique en profundidad de qué se trata”.

Dentro del apartado de correos electrónicos, me había creado una carpeta que titulaba “para revisar”. Era un correo electrónico de mateo1959@gmail.com que decía así:

Estimado Padre Julián:
Cuando lea este correo, yo ya no estaré en este mundo. Puede estar tranquilo, ya que he eliminado la cuenta de correo electrónico, reseteado el ordenador y eliminado el disco duro de la máquina.

Le adjunto un archivo que se llama BOAZ, una base de datos creada por mí durante años en la que podrá comprobar la infamia que mi orden, Los Legionarios de Cristo,ha creado durante años.

Durante nuestra estancia en Roma, el famoso tormento que le decía padecer se debía a esto. No era otra cosa que el cargo de conciencia que llevo arrastrando durante años por haber sido cómplice del cambio de vida de numerosos seminaristas. No me juzgue, por favor. Ya será el Altísimo el que me haga redimir todas mis penas.

El comienzo fue por juventud y miedo. Fui violado en repetidas ocasiones por el Padre Marcial. Participé en repetidas orgías sexuales desde los 14 años hasta que fui mayor de edad. A partir de este momento me negué a participar en ese “aquelarre”, pero sí que permití que cada vez que el Padre visitaba nuestro seminario en Ontaneda abusase del algún seminarista.

Con 30 años fui trasladado a Roma, donde tuve la gran suerte de conocerle a usted, un verdadero sacerdote y hombre de Dios. Por aquella época se me encomendó la labor de coordinar las donaciones de nuestro seguidores con el Banco del Vaticano.

No se puede imaginar, Padre, las enormes cantidades de dinero que mueven los Legionarios de Cristo, las grandes prebendas que han disfrutado de La Iglesia Católica a pesar de las innumerables cartas que han llegado al Vaticano denunciando las horribles prácticas sexuales que Marcial y un gran número de sacerdotes ejercen sobre los chicos de la orden.

Unas vez en Roma, creí que mi tormento se había acabado. Pero empezó otro muy diferente: el dinero de Satán. Mi labor era recolectar todas las donaciones de nuestros fieles en una sola cuenta para ser transferida a otra del IOR Instituto para las obras religiosas. Pero esto no ocurría así.

Desde que el dinero llegabadesde la cuenta de los Legionarios de Cristo hasta el Vaticano, se producía un proceso bastante complejo que gestionaba el director de “Goldman Sacs” en Milán. Yo sólo era un mero espectador que firmaba y autorizaba. El Papa Benedicto tenía mucha razón cuando declaró que “el espíritu del Maligno ha entrado en las puertas del Vaticano”.

En este archivo están los nombres originales de los seminaristas, la fecha de las violaciones y de los violadores, así como los datos de las transacciones realizadas por “Goldman Sacs”. Verá que es bastante extenso y que durante muchos años he sido cómplice de una locura que se nos fue de las manos. Yo nunca recibí ninguna prebenda económica por colaborar en esta farsa. Tan solo el miedo a ser descubierto y ser expulsado de la orden me obligaron a continuar con el proceso.

Ya no puedo más y voy a dar por terminada mi vida. Usted y su conciencia serán los que decidan qué hacer con este archivo. Manténgase cauto, ya que este negocio está llevado por una panda de mal nacidos, que no tendrán ningún reparo en acabar con su vida.

Haga usted lo que mejor considere, pero no olvide que si hace público este archivo aflorará mucho dolor en miles de familias y una crisis financiera por la cual muchos directores de las más prestigiosas instituciones irán a la cárcel. Le encomiendo al Espíritu Santo y a la Virgen María para que le guíen en su mejor decisión.

Nunca olvidaré la convivencia con usted en Roma.

Ruegue por mi alma.
Padre Mateo.

Míster Chip tiene  un canal propio para poder contactar con él. Siempre le dejas una alerta y él después se pone en contacto contigo. Recibí un SMS de él: “Ponte en el ftp.80.147.55.44 que te estoy esperando”.
-¿Cómo estas, chaval?
-BOAZ, me imagino qué es lo que me quieres preguntar…
-Sí, por tu bien elimina cualquier copia de seguridad que hayas podido hacer.
-Bairos, esto no me gusta ni un pelo. Estuve haciendo varias búsquedas de la palabra BOAZ en internet por si encontraba algo relevante. Me están intentando localizar. Son buenos de verdad. A pesar de que tengo “servidores espejo” por medio mundo, es cuestión de horas de que me localicen. He tenido que desmontar el servidor en Ucrania para que no puedan avanzar más.
-¿ Que coño es esto?.
-Sé menos que tú de esto, pero creo que es la razón por la que se cargaron a mi amigo. Pero no entiendo nada. ¿Cómo es que te están buscando?
-A ver cómo te lo explico después de hacer la búsqueda de la puta palabrita… He notado que alguien, que es bueno, muy bueno,me está intentando localizar. Tengo alarmas  y se las está saltando todas. Me voy una temporada a casa de mis padres por precaución. Esto te va a costar una pasta.
-Tranquilo, te lo pagaré.
-Te advierto que la mierda que contenga ese Excel debe ser gorda. Y saben que este puto archivo existe. Ándate con mucho ojo.Bueno, capullo, me voy a tener que tomar unas vacaciones. Cierro el chiringuito una temporada.
-Lo siento, chaval. Si ves algo raro, llámame inmediatamente. No lo dudes.
-Ok. Yo me pondré en contacto. No me llames. Ingresa la pasta donde siempre.

La muerte del Padre Julián había dado un giro radical. Inicialmenteparecía bastante obvio que había sido un asesinado por parte del algún drogadicto o delincuente de poca monta, pero el archivo del cura lo ponía todo patas arriba.

En circunstancias normales, hubiese mirado hacia otra parte. Nada bueno puede salir de esta mierda. Pero era el “Páter”. Una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Joder, se merece que por lo menos pague el que se lo cargó.

Quería averiguar cómo iban las investigaciones de la policía y si sospechaban algo del historial del Padre Mateo. Algo demasiado gordo para pasar desapercibido.

Llamé al comisario Nadal, buen amigo que me salvó el culo hace unos años en el“Caso Gürtel”, para que averiguase lo que pudiese a través de sus compañeros de Madrid. Le di las dos referencias de los religiosos. Me comentó que averiguaría lo que pudiese y que me llamaría.