Esta semana ha vuelto a ver la luz la triste figura del emérito Don Juan Carlos I.
Muchos medios de comunicación se han hecho eco de su precario estado de salud.
Con un semblante muy débil que sin la ayuda de su escolta le es muy difícil dar un paso en firme.

Hay miedo a que en los últimos momentos vuelva a la carga con las viejas amistades. Lo efluvios de Corina todavía se huelen en la Zarzuela. Existe un hueco a modo de parcela reformada en casita amatoria, donde tuvieron su último nidito de amor. Esta en pie  y es la vergüenza que tiene que soportar todos los días la Reina también emérita Doña Sofia cuando pasa por delante.

Miedo a que el bueno de “Juanito” la vuelva a liar “parda con un golpe en la mesa y la mueca rancia de Doña Leticia se convierta por fin en una sonrisa de princesa agradecida.

Alteza se le va la luz y con ella todo lo bueno que algún día hizo por España, que aunque poco y bien aprovechado, se le recordará por un yerno mangante y poco más.

Hay si Paquito levantará la cabeza le diría.
–    Tanto lio para esto. No has dejado una moneda quieta en toda la fuente. Hay Juanito se te recordará por la celebre frase. “ Lo siento me he confundido”.

Hay Cabrón, Borbón tenías que ser.