Las ratas de cloaca como yo, siempre estamos al acecho esperando cualquier despiste de nuestras victimas.

Hace ya mucho tiempo que mi víctima es el ser humano en su múltiples variantes: ignorancia, prepotencia, desidia, envidia… son tantas las bajezas de esta deleznable horda, que desde que tengo uso de razón me vengo aprovechando de ellos.

Aquí en la calle de las “putas” de Bangkok todas las noches observaba a mis futuras presas, ejecutivos salidos como monos, con enormes carencias de sexo en sus hogares occidentales, se daban una vuelta para ponérsela dura con las bailarinas tailandesas. Más tarde se les presentaba mi querida novia que los trasladaba al dormitorio de mi casa, donde los grababa en sus mejores poses sexuales.

Ya de vuelta en su monótona vida de bienestar, una mañana recibía una foto por mail donde mi querida Corina se la mamaba como una leona.

Casi nadie respondía a mi “christmas” particular recordándole las ya olvidadas marranadas con mi novia. Entonces esperaba tres días, volviendo a la carga con una llamada de Skype desde un locutorio piojoso de los arrabales de Bangkok. Le pedía que transfiriera 2.995€ a la cuenta corriente de una sociedad panameña con sede en Tailandia en menos de 24 horas o todo el material fotográfico y de video iba a circular por el servidor de su empresa más unas copias físicas que iba a recibir su mujer a través de “ups”.

La respuesta es siempre afirmativa con un 98% de efectividad. Nunca llegan a más de 6 horas cuando tengo el dinero ingresado.

El “chantaje exprés”, como lo tengo denominado es una de mis técnicas preferidas en estos últimos años. Rápido, limpio e inmediato. No deja huella y tampoco insisto con más dinero. Seguro que en muchos casos lo conseguiría, pero cuando la rata ha saciado su necesidad de sangre, para que más.

Sin embargo mi naturaleza de hijo de puta se llenaba con ese 2% que osaba revelarse a no pagar.

Una mañana en todos los fondos de escritorio de los ordenadores de los compañeros de trabajo, alojaba un “collage” de imágenes variadas donde el susodicho disfrutaba con el culo de mi novia.

Cuando entraba por la puerta de la empresa, la chica de recepción le miraba con cara de “violador en serie”.

Él no sabía porque toda la oficina no le quitaba ojo, hasta que recibía una llamada del departamento de RRHH, donde la directora le recomendaba que se diera de baja por estrés post traumático emocional, mientras que el derrotado se dirige al parking de la empresa, en el bufete de abogados de su mujer, no dan crédito con las continuas embestidas que le daba a Corina en mi apartamento.

A robar a los demás, es a lo que he dedicado toda mi vida. Es lo único que sé hacer y que se me da bien.

Llevo ya dos años en Tailandia, donde aterrice procedente de mi Barcelona natal huyendo de una estafa a una cooperativa de ancianos en Martorell. Nunca he tenido escrúpulos, me da igual ancianos o niños, ellos son más fáciles de engañar. Todo vale en mi mundo, soy un escorpión y esa es mi naturaleza. Existe el bien y el mal. A mí me toco el mal. Soy un gran hijo de puta que he nacido para hacer el mal.

Allí estaba él, ejecutivo cuarentón de buen ver todavía, bastante bien conservado, con dos chinas, una de cada brazo, sentado en una mesa sembrada de pequeños vasos donde la séptima botella de licor arroz era recibida a las siete de la tarde, hora en la que empezaba mi ruta nocturna. En la barra del Flanigans, disfrutaba de una cerveza bien helada, escuchando todas las bravuconadas de David. Tenía el móvil en manos libres haciendo video conferencia con sus colegas de Mataró.

– !!!!!!Chua lin dile algo al Jordi!!!!!!!

– Hi Jordi

– Veras cuando lo vea el pringado de Manel, por no querer venir. Me las voy a follar a las dos a la vez.

Paleto, prepotente, bravucón. Para él tenía preparado algo mejor. Todavía no sabía el que, pero semejante botarate no se merecía tan solo un “chantaje exprés”.

– Nen va tot be?

– Un paisà per estis Lars

– Ya ves colega, si un poco apartado de Mataró.

– No jodas ¿que eres de Mataró también?

Realmente soy de Barcelona, pero parte de la familia de mi madre es de Mataró con lo que no me fue muy complicado convencer al infeliz. Cuatro bares comunes, dos calles y par de botellones bastaron para que nos hiciésemos íntimos.

Le presenté a mi novia Corina, a la cual terminamos tirándonosla entre los dos. Quería confraternizar desde el primer momento y que mejor manera que mi súper Corina le hiciese una buena mamada.

Me comentó que era Ingeniero de telecomunicaciones, oriundo de un pueblo de Lérida que su familia había emigrado a Mataró en los años 50. Tenía una consultora internacional que daba apoyo a un puñado de empresas asiáticas, con base en Bangkok.

Había estado trabajando en medio mundo. Estaba especializado en algo bastante sofisticado con el cableado de fibra óptica para las compañías telefónicas.

Fanfarrón por naturaleza, me enseño las fotos del porche último modelo recién comprado, así como su reluciente visa platino.

Creía que con este imbécil iba a tener una jubilación anticipada. Las instrucciones que tenía mi novia era tenerle “cachondo” todo el día y para eso la “china” era una maestra.

Fuimos a cenar varios días. Le conseguí buena “farlopa” y mucho sexo. Después de analizar la situación, creo que lo más limpio era que me hiciese transferencias a mi cuenta corriente.

En tres días nos hicimos íntimos. Los españolitos somos muy solidarios en la juerga, bastan un par de borracheras juntos para que salga un falso hermanamiento de por vida.

En estos años en Bangkok me he relacionado con lo peorcito de la zona, traficantes, putas y un largo etc. de ratas sarnosas como yo. Colaboraba con un grupo de ex policías especializados en todo tipo de extorsión que me daban cobertura cuando tenía algún marrón. Y en el caso que me ocupa con el paleto leridano creo que los voy a necesitar.

Habíamos quedado a cenar en mi apartamento con la promesa de una lolita tailandesa para que disfrutase de su última cena. No sabía exactamente la pasta que tenia pero si quería mi deseada jubilación, David debería desaparecer. Después de apoderarme de toda su pasta, el malogrado David pasaría a formar parte de la mafia policial tailandesa previo pago de las prebendas de rigor.

– ¿Dónde está mi chochito preferido? Artur he pensado que si me das permiso, me lo quiero hacer con las dos. Joder es que tu Corina es una maquina de follar.

– Tranquilo campeón disfruta. No hay problema.

Le deje al desgraciado que disfrutase de sus últimos polvos en la vida. La había dado instrucciones a Corina que le hiciese un numerito sado para atarle con esposas al cabecero de la cama. También los ex polis estaban a la espera de recibir mi llamada para hacer desaparecer el bulto.

Pasaron más de tres horas y el “jodio” no se cansaba. Ya tenía preparado el portátil para que empezase con las transferencias.

Por fin salió Corina del dormitorio totalmente despeinada.

– Allí ya tienes al cerdito preparado. No puedo con él, es la cosa más guarra con la que me he topado hacía tiempo. Voy a despedir a la niña y me doy una vuelta. ¿Ya me contarás como ha ido?

– Ok hablamos.

Esperé 15 minutos, me puse unos guantes quirúrgicos y desperté a el “angelito”.

– Nen mira en que guisa me ha dejado tu novia.

– Ya veo.

Si mediar palabra le aseste cuatro “ostiazos” directos a la cara, para que se fuese percatando de la nueva situación.

– Bien Nen, esta es la situación. No sales vivo de esta puta casa, hasta que no transfieras toda tu pasta a mi cuenta corriente. ¿Has entendido Nen?

– ¡Pero esto que pollas es! ¿Una broma?

– Ojala cabrón. Te lo voy a dejar muy claro. Me voy a quedar tu dinero o te mato aquí ahora mismo. ¿Tú elijes?

– Pues cabrón, mátame y que te follen mil veces.

Me había imaginado la reacción inicial de este gilipollas. Con lo que saque una batería de coche con dos cables conectados y le aplique varias descargas a la punta del capullo.

Tuve que poner el aparato de música a tope para que los vecinos no se percataran, ya que gritaba como un marrano. El miembro se le puso morado. Me daba miedo que tuviese una hemorragia, pero menos mal que empezó a colaborar. Los primeros 250.000 dólares fueron transferidos con éxito a mi cuenta. Recibió una llamada de seguridad para dar conformidad de la operación bancaria mientras con unas tenazas le tenía muy bien agarradas las pelotas.

No iba a ser tan fácil. Si hacía varias transferencias seguidas, seguro que creaba suspicacias en su banco, con lo que decidí esperar para la siguiente y los destinatarios debían ser diferentes personas, sino iba a cantar demasiado.

Le até las piernas a los bajos de la cama y le puse cinta americana por todo el cuerpo para que no se pudiese mover, esperaría un par de días para la siguiente transferencia. Hable con los “chino malos” y les comente que lo de la desaparición del bulto llevaría varios días.

Fue una puta carnicería, le metí tantas ostias que le dejé prácticamente sin dientes. La siguiente transferencia fue a nombre de Corina. También los padres de Corina tuvieron que abrirse una cuenta para poder transferir más pasta.

En total fueron siete transferencias internacionales que rondaron el millón de dólares. Al final el paleto fue más duro de lo que imaginaba. Le hice todo tipo perrerías inimaginables, donde cualquier humano no hubiese aguantado de dolor. Él tan solo se desmayó un par de veces.

El dormitorio era una autentica pocilga de sangre, heces y vómitos. Hedía de forma insoportable. Al infeliz le puse un buen chute de morfina para dejarlo “ko” y los expolis se llevaron el cuerpo.

Ahora tocaba operación limpieza. Corina y su madre desinfectaron todo el dormitorio de cualquier resquicio de prueba y yo preparaba mi salida del país rumbo Camboya.

Pase la frontera camboyana en mi moto sin ningún problema y me dirigí a la ciudad costera de Sihanoukville. Todo parecía tranquilo y controlado, hasta que mi puta foto apareció en todos los informativos.

Los putos chinos, como siempre la cagaron. A quien se le ocurre tirar el cuerpo en trocitos al rio. Un poco más de profesionalidad por favor. Dáselo a los cerdos, o quémalo, pero no vayas dejando pruebas por ahí. Esto solo me pasa a mí por tener recelos de matar a alguien. Es que no se puede ser bueno en la vida.

Ahora mi culo tenía que desaparecer y rápido. Ya había apañado una plaza en un barco pesquero que salía por la noche, cuando en la cantina del puerto me identificaron, ¡cómo no! , unos españoles. Antes de que me diese cuenta estaba rodeado de veinte monos asiáticos que apuntaban a mi cabeza.

Hay Dios mío, que poco dura la alegría del pobre. Cuando trasladaban en el furgón policial rumbo a Tailandia, no sé porque me acorde de un cuadro de la serie negra de Goya, “Duelo a garrotazos”

Este me parece el cuadro más soberbio de la serie. No recuerdo una obra que exprese tan bien el fondo violento del ser humano. La fuerza narrativa de la imagen es conmovedora, escandalosa; incluso en el cielo parecen moverse con violencia fuerzas que nos trascienden, quizá alimentadas por el espíritu furioso de dos hombres que representan a toda la humanidad enzarzada, inmortalizados en una lucha  perpetua.