Luz de la Vida

La luz de mi vespa tiene una lámpara o bombilla que intercala la luz corta y la larga. Le he preguntado varias veces a mi mecánico Sebastián porque siempre se me funde la corta, que apenas me dura un mes y en cambio la larga me dura años.
Me comenta que al ser un modelo de vespa muy antigua, del año 1991, se trata de una lámpara, que ya apenas se fabrica, intercalando ambas luces.
El otro día meditando un poco esta paradoja, me di cuenta que la luz de mi vespa se asemeja mucho a la vida misma.
La luz corta la podríamos asemejar a ese primero de año o a la vuelta de las vacaciones de verano, donde comenzamos un nuevo ciclo, que está cargado de buenas intenciones; aprender un idioma, bajar de peso, dejar de fumar. Son intenciones sinceras que nuestro intelecto sabe que debemos hacer o cambiar.
Muchas empresas emplean como estrategia de marketing estos ciclos cambiantes para conseguir una venta segura, donde el consumidor solo respetará la fidelidad un par de meses.
Es ese corto plazo que sabemos y queremos cambiar, porque no nos gusta nuestra actual situación, pero la debilidad de nuestra voluntad siempre triunfa sobre la constancia. Se puede llamar pereza, miedo al cambio, acomodo a nuestro circulo de bienestar (frase que está muy de moda actualmente) o vulgarmente también lo podríamos definir como falta de “reaños”.
Es este  el corto plazo que mucha gente no supera en toda su vida. Teniendo en muchos casos consecuencias muy dramáticas que pueden afectar a la salud o al intelecto.
La rutina, el acomodo es en muchos casos la derrota, la no evolución natural del ser humano. En el corto plazo nos debemos marcar metas realmente alcanzables para poder traspasar la línea gris de nuestro día a día.
No tienen porque ser cambios drásticos y radicales. Cada uno, en función de las posibilidades de su entorno debe ver la realidad desde otro punto de vista. Cosas tan simples como el cambio de la ruta al trabajo te pueden dar una perspectiva diferente de la vida que te puede ayudar a evolucionar.
La otra luz es la larga, el medio y largo plazo. Son todas aquellas decisiones que marcaran toda una vida. Deben ser reflexionadas y maduradas con tiempo, ya que aunque se pueden cambiar, en muchas ocasiones te van a marcar bastante.
El matrimonio, el trabajo, la casa donde resides van a marcar tu día a día el resto de tu vida. Deben ser muy bien consensuadas contigo mismo o con tu familia ya que como he dicho hay marcha atrás, pero el cambio es más dramático en muchos casos.
Otra variante de la luz larga es esa determinación clara y concisa que muchos líderes tienen y que nunca abandonan.
Como decía el Nobel Cela, “que la creatividad te coja trabajando” o “el triunfo es de los que resisten” o también lo que Woody Allen dice muy a menudo, “el 90% del éxito se basa en la constancia del trabajo”.
Podemos marcarnos un fin, pero necesitamos un esfuerzo diario de trabajo para conseguir ese objetivo en la vida.
La luz corta y la luz larga, son igual de necesarias en la vida. Si no cuidas una, nunca llegaras a la otra.