Acuerdo con discrepancia

Acuerdo con discrepancia

En la gira por nuestro país de la bloguera cubana “Yoani Sánchez” le preguntaron que es lo que pediría para su nación, y este titular es lo que contestó.

Aquí hace tiempo que ese episodio lo superamos. Convivimos dentro de una natural armonía en la discrepancia. Quizás aquí lo difícil, es que los principales partidos se pongan de acuerdo en los principales aspectos vitales y comunes para la ciudadanía.

Pero todavía queda bastante por crecer y luchar dentro de esta democracia que todavía es muy joven y que necesita reformas urgentes.

En lo que se refiere a los partidos políticos, los últimos acontecimientos del caso “ Bárcenas”, más el reconocimiento de Felipe González en una entrevista,  que el partido socialista se financió ilegalmente urgen una reforma profunda en toda su estructura.

Esta democracia, le dio demasiado poder a los partidos políticos y muy poca participación a la ciudadanía. No puede ser que el ciudadano sea un mero espectador durante una legislatura que tan solo pueda votar cada cuatro años. Se deben crear canales de participación real ciudadana independientes.

El Euro diputado popular Vidal Cuadras, ha creado recientemente una asociación llamada “Reconversión” donde aboga por la reforma “del enquistamiento de las cúpulas” y “regular con mayor eficacia y transparencia la financiación”.

Siempre se le llena la boca al líder de los partidos en los encuentros internos con las bases “que sin ellos no son nada”, pero la triste realidad es que a los afiliados de los partidos solo se recurre a ellos en tiempo de elecciones y poco más.

Las grandes decisiones de los partidos, las toman las cúpulas. Un ejemplo muy claro y viciado son la composición de listas para crear gobierno de las diferentes instituciones políticas. Siempre un mes antes de las mismas, empiezas a ver caras nuevas que nunca habían aparecido por el partido y que finalmente forman parte de diferentes cargos.

La democracia interna de un afiliado un voto. Las primarias socialistas se crearon en el año 1998 entre Josep Borrell y Joaquín Almunia. En el PP, José María Rodríguez, junto a Tito Fiol la pusieron en practica en el 2010 para la presidencia de la territorial de Palma a la que siguió José Ramón Báuza y Carlos Delgado en el Congreso por la presidencia del partido en las Islas Baleares.

Este fenómeno de verdadera participación democrática interna y de legitimación máxima de un cargo se han realizado muy pocas veces dentro de la estructura de un partido.

Urge una participación total y conjunta de todos los afiliados en la toma de decisiones de un partido. Debe existir la posibilidad que los afiliados se puedan presentar a todos los cargos del partido, incluyendo las listas para los gobiernos y que sean las bases las que decidan quien  debe representarnos.

Lo que lleva ocurriendo, es que las cúpulas, es decir los presidentes de las diferentes juntas territoriales son los que componen las listas, creando un jerarquía de “estómagos agradecidos” que van en la senda de lo que les marca su jefe. Por que a todos los efectos es el “Patrón” el que les ha puesto allí y se deben a él.

¿Pero que pasa cuando no hay una misma sintonía entre los miembros de una institución que gobierna y la junta territorial correspondiente?.

La respuesta la estamos viendo todos. La conocemos todos. Pero nadie quiere hablar de ella. Cuidadito que igual me vuelan la cabeza. Esta reflexión será mi próximo articulo.