Estafadores

Estafadores

De todos es sabido que las cajas de ahorros de este país en los años noventa se fueron transformando de unas instituciones financieras donde la clase media depositaba sus ahorros, a unas verdaderas “casas de putas”, con todo mi respeto para las “meretrices”, que son bastante más honradas y claras que los anteriores gestores de las cajas.

El control de las mismas, pasó de los profesionales del sector a políticos que financiaban el ladrillo a cambio de suculentas plusvalías en comisiones o aportaciones para los partidos, donde todo valía.

En la no concluida aún comisión de investigación de los gestores de Bankia, los 33 ex consejeros han alegado desconocimiento pero solo por estar y firmar, aun sin saber, cobraron 12.6 millones en 2011.

Si algo ha quedado claro en el mes y medio de comparecencias de los 33 ex consejeros imputados en el caso Bankia ante el juez es que nadie ha asumido responsabilidad alguna. Del primero al último han culpado del agujero de 3.000 millones que provocó el hundimiento de la entidad al auditor, al Banco de España.

El cabeza de turco parece ser el Señor Rodrigo Rato que con tan solo  dos años  y cuatro meses de gestión, se le culpa hasta de “la muerte de Manolete”. No eximo de responsabilidad al Señor Rato que la tuvo, y que si hubiese aceptado en una primera instancia bajar en el escalafón de mando en la fusión con La Caixa, hoy Bankia existiría con muchas menos oficinas y empleados.

Pero cuando las ambiciones personales pesan más que el devenir correcto de una institución, se vio atropellado por el presidente de Gobierno y su querido ministro de economía Luis de Guindos, que lo crucificaron en menos de 24 horas.

Como la “mierda” es compartida entre el PP y PSOE, no conviene airearla mucho. Echemos todas las culpas al presidente del Banco de España que nosotros los consejeros ya no los hemos llevado calentito y a otra cosa.

Cuando hay mucha gente que ha respetado las reglas del juego, ha pagado sus impuestos y ahora que les van a embargar la vivienda,  ven como estos 33 consejeros se van “rositas” sin el menor pudor en la quiebra de una las instituciones financieras más importantes de este país.

Es lógico que la gente se indigne ante esta gran “mentira”. No todos somos iguales ante la ley, existen dos claras categorías:
Los intocables que pueden hacer lo que les venga en gana, ya que siempre estarán protegidos por el gobierno de turno y los descamisados que antes era el proletariado español y ahora es la clase media.