Pitada del Himno Nacional

Ayer como uno más de los millones de españoles que vieron la Copa del Rey, también comprobé el  bochornoso pitido a nuestra bandera de España por parte de españoles.

Este acto que se ha vuelto ha repetir y que siempre que haya un acontecimiento multitudinario entre ambas aficiones se volverá a manifestar, nos deja muy claro que una parte de la población española no se siente identificado con su país que es España. Esto es algo que se debe admitir y afrontarlo sin tratar de esconder esta “patata caliente”. Ayer la gran mayoría de medios de comunicación no querían entrar en el fondo del tema, parecía como  lo ocurrido era un hecho menor alentado por Doña Esperanza Aguirre.

Lo que manifestó la presidenta de la Comunidad de Madrid, es algo que en cualquier país democráticamente maduro se afrontaría como algo inusual. Como les explicas a alguien que parte de la población de España, no quiere pertenecer a  ella. Es duro de poder asumirlo, pero es la triste realidad que vivimos, donde nos debemos quitar la venda de los ojos y celebrar de una vez por todas un plebiscito de autodeterminación en Cataluña y en el País Vasco. Si la mayoría decide que no quiere permanecer en España que se establezcan como países independientes.

No olvidemos el articulo del New York Times de la semana pasada, analizando el caso de que si Cataluña fuera independiente, ya hubiese sido intervenida antes que Grecia por la desastrosa gestión económica de esta Comunidad.

A parte de todo. España tiene un problema claro de identidad como nación. O se es o no se es Español. Las  medias tintas no valen. Quiero a este país a sus gentes y quiero formar parte de ellos o me voy. Todos tenemos la libertad individual de si no me gusta vivir en una nación ya que no me idéntico con ella, abandonarlo libremente.

Pero sobre todo respeto y tolerancia. Solo vi al Señor Guardiola antes del partido, condenar la pitada del himno nacional. El presidente del FC Barcelona el Señor Rosell tenia la obligación de pedir respeto a su afición por un símbolo que millones de españoles respetan y quieren. No fomentemos el enfrentamiento nuevamente. Seguro que algunos descerebrados ya están pensando en que ocasión poder denigrar la “Icurriña” o la “Señera catalana”.

Esta claro que la no condena del acto, fomenta la aprobación del mismo. Dando argumentos a los extremistas para cargar contra ellos.

Es un tema muy triste, pero se debe asumir democráticamente a través de la autodeterminación.