Familia Real Española

En esta España que cada día se despierta con la amenaza de una intervención económica de la Unión Europea. La familia Real sigue sin perder la estela del “Vía Crucis” inaugurado por el jugador de balonmano Urdangarín.

“Tienes más peligro que un borbón con un arma de fuego”, puede ser el chascarrillo o chiste del momento, si se analiza el gafe o mala suerte de esta noble estirpe en su relación con las escopetas o pistolas, en el caso del Rey.

Ahora el Rey es intervenido de una operación de cadera, provocada por  la nueva caída que se produjo mientras cazaba en Botsuana en un viaje privado.

¿No se está cayendo demasiado el Borbón?. La ultima fue con el ojo a la virulé, hace poco menos de dos meses y ahora de nuevo se vuelve a caer el pobre.

¡Hay! me parece que cuando nos deje D. Juan Carlos, en breve volveremos a ver la tercera Republica.

Ese tabú de hablar de la familia Real, se ha caído por los suelos. Es más,  ha nacido un odio visceral, procedente de determinados medios de comunicación hacia esta familia que nos reina.

Me acuerdo en mi infancia, saliendo de las mantequerías Olmedo en la calle Serrano de Madrid con mi padre, cuando aparecieron caminando los príncipes de Asturias. Se montó un revuelo en la calle y un grupo de jóvenes gritaban: “Ni Juan Carlos, Ni Sofía, no queremos Monarquía”. Yo que contaba con apenas cinco años, le pregunte a mi padre que significaba eso.

El me contestó que esa pareja serian los futuros Reyes de España, pero que parte importante de la población no los quería.

Pasados muchos años en los que España es una declarada juan carlista, es decir acérrima a la figura del Rey, no de la institución. Es más, todo lo que se salga de la familia directa, es visto con un gran recelo. Se suele comentar cuando nace un nieto; “ Otro más a chupar de la sopa boba” o de la familia de la Reina, “ya les vale a los griegos con lo que llevan chupando del bote”.

Es una parte importante de la sociedad, que no solo no le ve ninguna utilidad alguna a la familia Real, sino que les procesa una inquina importante.

Desde el odio visceral del militar Martínez Ingles hasta las recientes declaración del político de Izquierda Unida sobre  la mala suerte de que el pobre Froilán solo e se haya disparado en el pie  y no en otra parte del cuerpo. Son cada vez más los grupos que se animan a criticar con dureza a la familia Real.

La pasada comparecencia de la Familia Real en la misa de Pascua en la catedral de Palma de Mallorca, tuvo un control del público, inusualmente estricto. Se detectaba pánico por el hecho de que entre los presentes se lanzará el grito de “chorizos” o se lanzase algún huevo.

El departamento de comunicación de la familia Real esta haciendo un denodado esfuerzo para poder distinguir y  apartar a la “manzana podrida de Urdangarín”, del resto de la familia. Pero la trayectoria de Don Juan Carlos no ayuda demasiado para poder mejorar su imagen.

Son muchos los que recuerdan que el ya fallecido Manuel Prado y Colon de Carvajal, no solo movía su dinero en los intereses de los árabes en Kio. Las felicitaciones del Rey al Monarca Saudí por su absolución por haber violado a una modelo en una juerga en Ibiza, tampoco ayudan demasiado. Ya que el pueblo español respeta y comparte que ser un “borrachín al que le gustan más las faldas que el tonto un lápiz”, no es motivo de desprecio, es el carácter de una familia, donde las múltiples infidelidades del monarca con conocidas vedettes, es algo normal que nos lo ha contado infinidad de veces el periodista  Jaime Peñafiel.

Pero cuando Iñaki, se creyó que España era tonta y que sus espolios a las administraciones públicas iban a soportar el silencio de la sociedad, se confundió. No solo fue el inicio del “basta ya de robar”, sino que alentó a que todo ese rencor que dormitaba en contra de los borbones, volviese a brotar con más fuerza.

Dios quiera que Rey dure muchos años, ya que no veo al Príncipe siendo Rey y menos todavía a Doña Leticia siendo Reina. Pobrecita mía, todavía no se ha empezado a dilapidar su bien tapado pasado. Ya veréis la que se lía.