Revolución Social

Revolución Social

Las revoluciones suelen tener un extraño efecto contagio, que se llama hambre y miseria.
Primero fue Túnez, donde un pobre chico se tuvo inmolar a lo bonzo, ya que el pequeño tenderete de chucherías que le permitía tener los mínimos ingresos que una dignidad humana debe permitirse, le fueron violados. La desesperación de quien ve negro el túnel, donde la injusticia social se convierte en rabia radical, ya que es imposible poder llevar a tu familia un trozo de pan  a la boca, desembocó en una revolución social cansada de una elite privilegiada que se lleva las pocas prebendas de un país, donde la masa social, sufre la miseria diaria. Pero llega un día que los descamisados ya no pueden más y exigen justicia social.

En Egipto donde la situación es igual o peor, el pueblo ha explotado nuevamente, con la diferencia internacional de que es el gran aliado de EE.UU, el primer país árabe que reconoció el Estado de Israel. Viven bajo la dictadura de Hosni Mubarak que lleva más de 30 años expoliando al país, pero protegido por el todo poderoso EE.UU que sabe que necesita a un aliado en la zona.

La hipocresía internacional, que muchos llaman diplomacia ha permitido que este dictador que torturado a la oposición política en numerosas ocasiones, continúe liderando a un país donde su pueblo se muere de hambre, pena y aburrimiento. La juventud rápidamente pierde la fe en vivir en un país que sabe que no hay futuro, anhelando conseguir una Visa para cualquier parte donde pueda desarrollar su carrera como ser humano digno.

Ojala esta oleada de justicia social llegue a Cuba, Corea del Norte, Venezuela, infinidad de países de África y Sudamérica para ir estableciendo modelos políticos sociales e igualitarios, donde existan la igualdad de oportunidades.

Aquí en el mundo occidental, las batalla es otra. La globalización provoca que una bajada del “Dow Jones”, te pueda afectar al tipo de interés de tu hipoteca. La fortaleza del euro, permite los rescates financieros de los países más débiles económicamente como Grecia. Vivimos bajo una falsa burbuja de protección globalizada que por el mero hecho de estar en un territorio formado por la Unión Europea nos creemos fuera de las miserias de los demás países a los que llamamos subdesarrollados.

El presente inmediato nos dice que las cosas están cambiando. La jubilación a los 67 años exige que para recibir una pensión de mierda, tengas que estar cotizando 38 años como mínimo. Ahora díselo a este estudiante con 29 años que tras terminar la carrera se ha hipotecado en un master, para continuar viviendo en casa de sus padres. Primero querrá abandonar el país, en busca de algo mejor. Pero este es un privilegiado, que me dicen del obrero de 35 años parado, con dos hijos que mantener, que no tienen dinero ni para irse a la vuelta de la esquina. Ya son 4.850.000 desempleados, que si realmente fueran ciertos ya se habría producido una revolución social en España.