El cementerio donde todos vamos a terminar.! tarde o temprano!

Festividad de todos los santos y difuntos.

En España es tradición, desde tiempos remotos, visitar a los familiares muertos, adornando y engalanando sus lápidas con flores, acudiendo así en una peregrinación anual al cementerio. Se celebra el día 2 de noviembre, que hasta hace muy poco, era festivo. En todas las iglesias se ofician misas en memoria de estos seres queridos que sirven para acortar los supuestos años de purgatorio en el más allá. Muy ligada a esta festividad está la del día anterior, no sólo por su proximidad en el tiempo, sino por su significado; el 1º de noviembre es el día de “Todos los Santos”.

Es bueno aclarar, que una, es la fiesta de los santos y otra la de los difuntos. Se celebraban en días diferentes, aunque en la actualidad el primero de noviembre, es el día de los difuntos, que no santos.

Es un tópico muy escuchado en velatorios, aunque en honor a la verdad, cada vez menos. Ensalzar las virtudes del muerto, aunque en vida fuera un tremendo hijo de puta. El paso de la vida a la muerte, no puede cambiar las acciones que se cometieron. Quien fue malo, murió malo. Pero he aquí un tema muy interesante para la cultura católica; el arrepentimiento, es decir si se ha sido un hijo de puta, toda la vida y en el lecho de muerte te arrepientes de corazón y de alma, mediante una confesión sincera, ¿consigues la eternidad?

No sé como es ni será, pero me parece un poco injusto. Esto de las religiones, plantea múltiples principios, que muchas veces no se sostienen en si mismos.

Creo que es más sencillo creer en el bien y en el mal, que todos sabemos, conocemos e identificamos, independientemente de Dios. Alá, Jehová. Si el bien guía tu vida, te sentirás contento contigo mismo, ayudando a los demás.

En una conferencia que vi de un anciano en “Ted Conferences”, venia a resumir el éxito profesional, en hacer lo mejor posible tu tarea diaria en la medida de tus posibilidades. Pues  de eso se trata la vida, en dar lo mejor de ti, ayudando a los demás.

En los días como hoy, recordamos a nuestros seres queridos, es un pequeño recordatorio, que nos llama la Iglesia, a los que ya no están con nosotros.

Pero el acto de llevar flores al cementerio, aunque digno, es una mera anécdota. Lo importante es sentirles, quererles y hablarles todos los días. Como alguien que esta ahí. En otro espectro, pero que nos quiere, nos ayuda a seguir nuestra carrera hacia la muerte.

Cuando nosotros estemos allí. Algunos muy pronto, otros más tarde, pero todos llegaremos a la meta, que se diga en el velatorio, que buena persona fue, que buenas acciones realizó, porque fue cierto.

Despierta, todavía te queda tiempo 🙂