Incendio

Hace años, no me acuerdo si fueron cuatro o cinco, un alumno mío y buen amigo Lautaro, me comentó que su novia trabajaba de camarera en un local de Palma, denominado “Jamón, Jamón”, especializado en “Pambolis” que tenía una enorme afluencia.

Por curiosidad comercial, una noche invite a una amiga mía al citado local, comprobando que la fama de barato era cierto. En un local bastante amplio, con muchas mesas,  donde circulaban las camareras, bastante apresuradas para poder atender a la clientela.

La cantidad de “Pambolis” que vendían era espectacular, precio barato y una gran rotación de clientes.

Al cabo del tiempo, algunas amigas, terminaron en el local trabajando. La estrategia del sitio era bastante clara, comida asequible, coste de los trabajadores cero, ya que no pagaban, hasta que el dueño veía que las cosas se estaban poniendo bastante serias.

Tuvo varias etapas, pero aparte de las carencias de pago con los trabajadores, tampoco hacia frente a las obligaciones fiscales, ni de la seguridad social, con lo que finalmente fue precintado por la policía, sin que pudiese desarrollar la actividad hostelera.

Cuando el otro día falleció el bombero Alejandro Ribas, cuando sofocaba un incendio en un bar de Palma y pude leer que el lugar era el “Jamón, Jamón”, cierta electricidad me recorrió el cuerpo.

No sé porque razón, existen determinados sitios que están gafados. Yo no creo en nada de esto, pero ese lugar me da bastante mal fario y los propietarios del local, lo tendrán muy complicado en volverlo a alquilar.