Kaizen, la mejora constante

Todos nacemos ignorantes en nuestras vidas. El crecimiento es un continuo cocimiento de la vida y de nosotros mismos. Existen personas verdaderamente sabias a los 25 años y verdaderos ignorantes a los cincuenta.

Todo depende de la actitud personal de cada uno, junto con el enfoque vital de vida, que quieres desarrollar. El conocimiento se debe aprender por la curiosidad innata del ser humano por saber un poco más de determinadas materias. Es un reto personal por auto cultivarse uno mismo, para poder comprender mejor todo lo que nos rodea.

Pobre de aquel que estudie para presumir ante el prójimo, ya que toda sabiduría debe ser compartida con los demás, sin hacer alardes de superioridades. No hay que olvidar, que no es más culto, el que más sabe, sino el que comparte.

No es un problema de medios, ya que existen en la historia, numerosos ejemplos de personajes como Miguel Hernandez, pastor de profesión, pero su afán por saber, le convirtió en uno de los mejores poetas del siglo XX. Hoy por hoy en el mundo occidental, todos tenemos los medios para poder aprovechar el tiempo, en un continuo conocimiento.

Pero lo triste, es que muchas personas, malgastan su tiempo en banalidades unidas a un pseudo ocio de la imagen que no aporta nada en absoluto. La maldita tele, cuanto daño ha hecho a esta sociedad. Manadas de borregos todos lo días continúan siendo alienados por esta caja tonta que no aporta absolutamente nada.

Ya hace años, fui a visitar a unos inquilinos de un chalet que alquilaba mi madre y observe con gran curiosidad, que no tenían televisión. El era un ingeniero geofísico de la “Shell”, estaba casado con dos niños pequeños. Cuando le pregunte el porque, me contesto que en su familia se hablaba, se leía, algunas veces les ponía a los niños algunas películas infantiles para que aprendiesen.

Esto pasó ya hace muchos años, siendo la excepción de cada millón de hogares españoles, ya que todavía la caja tonta sigue presidiendo el cuarto de estar del 99 % de la población.

“Kaizen”, es una palabra japonesa que significa mejora constante, siendo la marca de fabrica de todo hombre o mujer que vive una existencia despierta y dinámica.

En nuestra sociedad etiquetamos al ignorante, como débil. No obstante, quienes expresan su falta de conocimientos y buscan instruirse, encuentran el camino del esclarecimiento antes que los demás.

Quienes están abiertos a nuevos conceptos, son siempre los que alcanzan niveles más altos de realización.

Hace falta coraje para correr tu propio conocimiento, esforzándose cada día para mejorar tu cuerpo y mente.

Empieza a vivir con energía desbordante y entusiasmo ilimitado. Ve salir el sol, baila bajo una ducha de lluvia. Sé la persona que sueñas ser.