Quien tiene un cliente, tiene un tesoro

Comunicar Comunicando
Comunicar comunicando es una serie de artículos dirigidos al sector empresarial, con la intención de recordar y aclarar la importancia de la comunicación comercial en las ventas de una empresa.

Quien tiene un cliente tiene un tesoro

En este primer articulo, nuestro objetivo es revalorizar y analizar la importancia que tiene un cliente para una empresa.

A la hora de captar u obtener a un cliente, se puede dar a través de dos vías; Una el cliente es el que nos busca a nosotros, que estamos ofreciendo un producto o servicio o bien somos nosotros (empresa) el que le comunica que estamos ofreciendo ese producto o servicio.

Este proceso a la hora de hacer un cliente, lo analizaremos más detenidamente en otro capitulo. Es este nos centraremos en el valor del cliente.

Una vez obtenido el cliente, es porque le estamos suministrando un producto o servicio a un precio optimo de mercado que le satisface y que esta dispuesto a tenernos como proveedor durante el tiempo que dure su actividad empresarial.

Inicialmente, salvo que se trate de contratos delimitados por un periodo de tiempo, en el que se debe realizar una revisión de las condiciones o que el mercado sea el que varia las condiciones estipuladas, la relación es a medio largo plazo. Un proveedor es parte de la empresa para un cliente, en cierta manera es un partner, que debe cumplir unos estándares de calidad iguales o superiores a los que otorga el cliente.

Existe un proceso de conocimiento mutuo, entre proveedor y cliente, hasta que la relación empresarial se consolida y afianza en eficacia. Con lo que el cambio de proveedor, no deja de ser un elemento perturbador en el buen funcionamiento de la empresa.

Es una relación que nace como un matrimonio, para que ambos de la mano, duren mucho tiempo de unión.

Una vez que este proceso de captación se ha consolidado y llegado a la categoría de cliente. En algunas empresas esta categoría se consigue, cuando han abonado la primera factura. Antes, aunque haya realizado ya el pedido, es todavía un pseudo cliente.

Un aspecto muy importante dentro de la comunicación interna de una empresa, es la de saber comunicar a todos los empleados de la misma, desde el más intrascendente hasta la cúpula empresarial, que el verdadero jefe de la empresa, es el cliente, es él el que paga las nominas de todos los empleados y es al que todos le debemos pleitesía y anhelo de que dure por muchos años.

Hay que saber y dejar claro de una vez por todas, que el principal activo de una empresa, son los clientes. Si no tienes clientes, no tienes absolutamente nada. Puedes tener un producto o servicio magníficos, la empresa puede tener un departamento financiero magistral, pero sin clientes no hay facturación y sin facturación no hay rentabilidad y sin rentabilidad no hay beneficios, con lo que no existirá dinero que pueda pagar nuestras nominas, ni pueda mantener la estructura de la empresa. En definitiva no tendremos NADA.

A pesar de esto, que todos lo sabemos y compartimos.
¿Por qué tratamos tan mal a nuestros clientes en el día a día?

La respuesta es muy clara, por dejadez, falta de interés, falta de profesionalidad, porque no nos gusta nuestro trabajo o profesión, pero es otro aspecto que trataremos en otro capitulo, la verdadera asignatura empresarial de esta país es la atención al cliente. Nos falta todavía muchísimo para poder tener unos niveles aceptables en esta área.

Es un gran error de muchas empresas, que han apostado por reforzar otros departamentos, mientras que la bienvenida visual o telefónica del cliente es tan desastrosa que no invita a la colaboración empresarial.

El cliente dentro de su proceso de relación con el proveedor debe tratar con una serie de interlocutores, que deben estar entrenados y listos para que todo el proceso sea óptimo. Pero nunca se debe olvidar o despreciar al resto de trabajadores, que aunque no tengan una relación directa con el cliente, deben saber siempre en la medida de sus posibilidades cual es el proceso lógico de la atención al cliente.

Muchas veces la lógica, la empatia, y las ganas de agradar a los demás, es la mejor herramienta para poder dar un servicio óptimo.

Siempre  te debes hacer la pregunta. ¿Cómo me gustaría que me tratasen a mí en unas circunstancias similares?

Ahora analiza como la última vez que trataste a un cliente, ¿estas expectativas  se cumplieron?