Pobreza

La verdad es que me gustaría ser positivo y optimista, preconizando el progreso, el empleo y la riqueza para España. Pero la realidad que estamos viviendo, dista bastante.

Todos los días en la calle Penya, esquina la calle Nuredduna de Palma, hay un contenedor de basura que sobre las ocho de la tarde recibe los excedentes de comida pasada de fecha de un supermercado cercano. Un grupo de amas de casa, esperan ordenadamente fila para recoger las bandejas de comida, que no llegan a tocar la basura, ya que la empleada del estableciendo las reparte de forma proporcional y equitativamente entre la gente.

Este escenario más propio de las postguerra española, se esta dando todos los días en muchas capitales españolas.

En estos dos últimos días, hemos tenido las declaraciones del presidente del Banco Popular y del exministro de economía Carlos Solchaga, en las que ambos apuntaban que con cinco millones de parados, que representan al 20% de la población, se esta produciendo unos índices de morosidad financiera muy preocupantes, que pueden desembocar en una nueva crisis financiera. Es decir los bancos a medio plazo no tendrán fondos para poder generar “cash flow” a las empresas. Si a esto le sumamos que la credibilidad económica de España, esta perdiendo puntos cada día, la inversión extranjera, puede perder la confianza, convirtiéndonos en menos de lo que se pueda pensar en una segunda Grecia.

La situación, ya no es para achacarla al gobierno socialista y su líder Zapatero, ya ha se esta empezando a “curarse en salud”, el señor Rajoy, declarando, que si ganasen las próximas elecciones, será bastante complicado salir de esta situación.

No se a que espera el gobierno para sacar de una vez, las maravillosas medidas contra la crisis. Sabiendo de ante a mano a nivel interno que no nos solucionaran nada, quizás de cara al exterior serán una pequeña cortina de humo para que la inversión extranjera continúe confiando en nosotros.

La realidad que nos toca vivir, es muy parecida a los años sesenta, después del plan de estabilización del 59, donde la gente era muy consciente, que nadie le va a dar nada. El trabajo individual, la creatividad, los proyectos unitarios serán los únicos que nos saquen de este pozo que nos hemos metido desde hace veinte años, creyendo que el modelo económico de la construcción era el correcto, cuando se ha demostrado, que no lo único que busca es la especulación de los empresarios y de la administración.

“Con lo que hay un español, que quiere, vivir a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes, al mundo te guarde Díos, una de las dos Españas, adelante el corazón”.