Fiesta Nacional

Otro de los muchos sin sentidos de este año 2009 que nos abandona, es la iniciativa del gobierno catalán de la prohibición de la fiesta nacional de los toros.

Antes de nada quiero dejar claro que no soy un taurino acérrimo, ni me ciega la afición. Me gustan los toros, como a un simple aficionado que tiene que aprender mucho todavía del arte de la fiesta.

Podríamos empezar por el derecho de libertad del pueblo español. Tanto han sufrido los catalanes en la época del generalísimo con la prohibición de su lengua, que ahora emplean la misma moneda para prohibir lo que lleva simbología de España.

Hace tiempo que visite el Estado de Israel y no podía comprender como el pueblo judío que tanto sufrió con los nazis, dejará que los palestinos se pudrieran en campos de concentración (ahora se llaman campos de refugiados) en la franja de Gaza. Es una lacra de los nacionalismos. Todo lo que esta en contra de sus ideas, es aplastado al más estilo nazi.

Si en Cataluña, no gustan los toros, las plazas estaría vacías y la gente no iría entonces al coso. Pero Prohibir, eso es algo que debemos dejar atrás. Todo el mundo tiene derecho a poder disfrutar de lo que le gusta, siempre desde el respeto hacía el prójimo. Nunca he visto que se obligue a asistir a la gente en las ferias taurinas.

Que se maltrata al animal, seguramente, pero es una raza que ha nacido y ha sido criada para este lance. En caso contrario pasaría por los mataderos y sufriría una carga eléctrica que le dejaría medio muerto para después recibir un palazo en el cráneo. Para la gente que esta en contra del maltrato animal les recomiendo una película que se llama “meat the real true”, donde se refleja el maltrato animal que reciben todos los animales que nos comemos los carnívoros.

Es algo que desgraciadamente hacemos todos los días. Es más, el ser humano es tan necio y cruel, que mata a los niños en los vientres de sus madres antes de que nazcan. Pero paradoja un tanto por ciento muy elevado de los que están a favor de que las niñas de 16 años tengan la formación suficiente para poder matar a sus hijos, son los que casualmente, están a favor de la desaparición de las corridas de toros.
Todo esto es un sin sentido absurdo y horroroso. Dejemos libertad de elección, pero nunca prohibamos nada y por descontado el derecho a la vida.