Pedro Solbes

Pedro Solbes

La democracia española aunque lleva más treinta años instaurada en nuestro país, todavía es muy débil en determinadas instituciones anexas a la misma.

El caso que nos ocupa, se dio y espero que con el paso de los años se haya corregido, pero por lo que me comentan mis allegados al centro, no existen grandes diferencias.

Por el año 2003 y en el gobierno del primer pacto del progreso, la oficina de del Gobierno de las Islas Baleares en Bruselas estaba dirigida por un tal Antoni Costa Costa, actual director de paradores nacionales, que gracias a su gran currículum, solo tenia el bachillerato elemental, fue nombrado director de la oficina en Bruselas.

Es bastante paradójico que a los becarios se les exija ser licenciados, catalán perfecto y dos lenguas más y que el director que por aquellas épocas empezó a estudiar derecho a distancia,  no sea,  vuelva a repetirse un caso como el del CV de Roldan.

Del personajillo en cuestión, existen anécdotas por doquier, pero solo mencionaré las que son realmente ciertas y se pueden comprobar. Entre las lindezas del susodicho, destacaremos su jornada laboral que empezaba los martes sobre las 11.00 de la mañana y terminaba el jueves, ya que todos los viernes, cuando fue director, se iba a Palma y no regresaba hasta el martes. Por descontado Iberia primera clase pagado por todos.

Pero no es un tema de partidos, que el señor Costa fuese del PSOE, es tan solo una anécdota, ya que en la siguiente legislatura llegó el PP y con el señor Manuel Jaén que también ostentaba el mismo cargo, se hicieron famosas las contrataciones de un vehiculo oficial con chofer para trasladarse al parlamento europeo que estaba a diez minutos caminando.

Estas instituciones complementarias de la administración, son una casa de putas (perdón por la expresión, pobrecitas las putas, que ya tienen suficiente con lo suyo) o cajón desastre donde van a acabar lo mejorcito de cada casa. Que le han pillado metiendo la mano, pues lo mando para Bruselas. Que le debemos un favor; A Bruselas.

Como colofón, les contaré una anécdota muy graciosa que les puedo dar fe, que es completamente cierta.

Una vez al año se celebra el día de las Baleares en la oficina de gobierno balear, al igual que en el resto de comunidades autónomas. Ensaimadas mallorquinas, queso de Mahon y toda clase de productos gastronómicos traídos de las islas deleitan el paladar de los asistentes. En la celebración del 2003, al igual que en las de todos los años, sobra una gran cantidad de comida, que fue ingenuamente solicitada por los becarios, a lo que Toni Costa, les contesto, que no era posible que se la llevaran, ya que se devolvería a los proveedores y lo guardo celosamente en un armario bajo llave.

Al cabo de los tres días apareció un chofer con coche oficial a recoger las maravillosas viandas de la fiesta.
¿A qué no adivinan de quién era chofer?
De Pedro Solbes, comisario Europeo en la época y ex ministro de economía.