Leticia Ortiz Rocasolano

Leticia Ortiz Rocasolano

A la princesa Leticia le empieza a sentar bien la monarquía, en las últimas apariciones públicas se la nota mucho más suelta y con confianza. Ha ganado kilos e incluso en la última competición con Carla Bruni, donde se creo un debate en torno a las fotos de ambos traseros. Ya nadie la cuestionaba o la ponía en duda.

El tiempo es un curioso elemento, que con su paso va dejando cadáveres, como el del periodista Jaime Peñafiel. Lejos quedan los comentarios despectivos de este periodista sobre el barrio obrero de Vicalvaro donde vivia Leticia en su época de periodista. También nadie apenas recuerda que estuvo casada con Alonso Guerrero y que el matrimonio terminó en divorcio poco más de un año después de contraer nupcias en el ayuntamiento de Almendralejo.

La Iglesia católica también ofreció su lado más hipócrita al poder casarla de blanco y en la Catedral de la Almudena, ya que no considera válido el matrimonio únicamente civil, por lo que a los ojos de Dios la prometida de Felipe de Borbón nunca ha estado casada. Vaya paradoja.

Del lamentable suicidio de su hermana, fue una desgracia que ocurren en las mejores familias. No olvidemos que su majestad Juan Carlos I el 29 de marzo de 1956, mientras veraneaba en la residencia familiar de Estoril (Portugal), disparó accidentalmente a su hermano Alfonso con un revólver (según algunas versiones, regalo de Franco) causándole la muerte instantánea.

Después de todos estos acontecimientos que en teoría no reforzarían en demasía la imagen de la futura reina de España, ha sabido reponerse a todos los acontecimientos y gracias a las dos preciosas infantas que ha tenido, parece que le han dado fuerzas y madurez para ir convirtiéndose en una digna candidata a la corona.