Fabrica Quely

Fabrica Quely

Jaume Pons, director general de la empresa “Quely,” una empresa familiar que se dedicaba a fabricar y distribuir unas galletas saladas en todas las Islas Baleares y que eran lideres de mercado hace cuarenta años. Hace poco les había salido la competencia “Rosdor” una empresa que fabricaba el mismo producto y que fue fundada por trabajadores de la plantilla de “Quely”.

Durante dos días me estuvo enseñando la fábrica de cabo a cabo, me tuve que aprender todos los productos que fabricaban, así como todas las gamas y variedades. La empresa era líder en ventas en Baleares y estaba muy consolidada, con lo que tenia un canal de distribución muy fiel y los comerciales eran realmente preventistas, es decir solo iban a reponer pedidos, con lo que ya hace años al Sr. Pons se le ocurrió que ya que tenían las rutas muy consolidadas y fidelizadas porque no sacar una línea de productos diferente y apoyarse en la distribución tan optima que poseían. Así es como nació embutidos “Glés” una marca concebida para la hostelería y ya que los comerciales debían visitar cada semana los hoteles y supermercados, hicieron un estudio de mercado en la península, donde seleccionaron a fabricantes de embutidos y quesos y crearon una marca propia que les estaba funcionando bastante bien.

Aunque la fabrica estaba situada en un pueblecito que se llama Inca, que no tiene más de 60.000 habitantes, la empresa era fuerte de verdad. Otra línea de negocio que les funcionaba muy bien, a pesar de que los tránsfugas de “ Rosdor” apretaban bastante, eran el pan y la bollería precocinada para hoteles y restaurantes. Estuve mirando los números y eran alucinantes.

Mi training continuo durante dos semanas más, en las que fui el compañero de ruta de varios comerciales en Mallorca, Ibiza y Menorca, para más tarde acompañar al Sr. Pons en las negociaciones de grandes cuentas.

Nos encontrábamos a 15 de Julio y mi periodo de entrenamiento había terminado. Nos fuimos a comer a un “Celler” que así es como se llaman a los restaurantes en Inca y el Sr. Pons me expuso  los planes de expansión que tenían pensado en la península. Me contó que hace seis meses iniciaron la expansión a las duras, es decir trasladaron al comercial más veterano y experto a Madrid, le establecieron en una pensión con una furgoneta y que empezará a hacer rutas, pero el experimento no funciono y la furgoneta termino siniestrada en las obras de la M-30.

Con lo que la dirección se decidió a realizar la expansión a través de métodos más académicos y yo era el elegido.

Inca y espero que me perdonen los inqueros, es un pueblo, realmente feo que ha crecido una barbaridad, gracias a la inmigración, antiguamente la industria del calzado fue muy puntera pero ahora es una especie de ciudad dormitorio en la que el casco antiguo es mínimo y donde existe una anarquía urbanística terrible, con una amalgama de edificios a cual más horroroso. Pues en este pueblo y muy cerca de la fábrica me alquile un apartamento, muy cerca del tren que venia de Palma y todas la mañanas a la seis me despertaba por el silbido de entrada que producía el ferrocarril.

Pons, me tenia un poco despistado, al principio era encantador y los elogios que me dirigía, recordándome mi record en ventas en la pasada empresa, me hacían sonrosar muy a menudo, pero muchas veces, cuando yo me soltaba y le preguntaba sobre Inca  o su familia, no me contestaba, simplemente me ponía mala cara, con lo que deducía que no era la pregunta correcta y cambiaba de tema.

Mi residencia debía estar entre Madrid, Barcelona e Inca. Como es lógico estaría más en la península que en Mallorca, pero dos veces al mes debía reportar a mis jefes la evolución de la expansión del producto.

La comida fue como todas las comidas de trabajo, en las que es mejor realizarlas en la oficina, que en un restaurante, ya que no hay un momento de respiro para poder disfrutar, pero en fin es lo que esta de moda.

Al final cuando estábamos en los postres, Pons me comentó que a donde me iba a ir de vacaciones. La pregunta me dejo fuera de juego, ya que me esperaba que en mi nuevo trabajo, no tendría vacaciones hasta que no pasase un año como mínimo.

-Pues realmente no lo sé, me creía que no tendría.
– El mes de Agosto esta todo muerto y prefiero que empieces en Septiembre con fuerzas renovadas.

–    No sé me imagino que me iré al pueblo de mi Madre en Jaén.
–    Jaén, en verano, creo que es mejor que te quedes en Mallorca y disfrutes de la isla y así la vas conociendo.
–    Puede ser, ya veré.

Hasta el primero de Septiembre no me tenía que presentar en mi nueva empresa, con lo que me quedaban 35 días de asueto, en los que no sabía a donde ir.

El pueblo de mi Madre es Baños de la Encina en la provincia de Jaén, donde poseemos una casa muy bonita en el pueblo y una finca preciosa que se llama “ Doña Eva”, pero sería más de lo mismo. Llevo treinta y tres años haciendo el mismo plan y creo que ya llegado la hora de cambiar. Tenía dos alternativas, irme de viaje o quedarme en Mallorca. La primera opción me agradaba, ya que salvo EEUU donde hice el COU, no conocía más allá y la otra… la isla me decían que era preciosa, pero estaba más solo  que la una y el pueblo de Inca no prometía, una noche Salí por la noche y parecía que estaba en Ecuador, de Quitó de Guayaquil, salsa, bachata, en fin no lo veía nada claro.

Por la mañana dando un paseo mañanero, ya de vacaciones fui a una agencia de viajes “Iberia”, donde Pablo, el encargado se cansó de ofrecerme paquetes varios. Cuando no sabes a donde ir y vas a viajar solo, igual te da ocho que ochenta.

Todos los sitios prometían, pero no se porque al final me decante por la Habana y además solo reservé dos días de Hotel, ya que mi primo Andresito, golfo donde los haya, veterano en la isla caribeña, siempre me había comentado que en Cuba, merece la pena buscarte la vida en habitaciones.

Cuba tenía un componente pseudo sexual que no me gustaba nada. Decir que te ibas de vacaciones, significaba que eras un fiestero y lo único que buscabas era ventilarte mulatas a diestro y siniestro. Con lo que ir predicando mi próximo destino de vacaciones, no me agradaba lo más mínimo. En casa diría que me iba a Marruecos con unos amigos y en el trabajo, que me iba a l pueblo de mi madre.

La salida de Madrid fue horrorosa, 24 horas de retraso, que nos dejaron en un hotel en el pueblo de Barajas. La situación fue bastante cómica, cuando estaba durmiendo en el hotel me llamo mi madre al móvil para ver como había llegado y para ahorrarme toda la historia le comete que Casa Blanca era muy bonito, aunque todo estaba un poco sucio.