vendedor

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Estaba completamente estresado, para ser más realista hasta los huevos de todo, llevaba dos años sin parar de viajar y trabajando a tope.  Mi especialidad fueron siempre las ventas, a pesar de que había estudiado ciencias de la información en la carrera, pero unas prácticas en el diario el Sol, que fue creado en la época socialista de los años ochenta y bajo la doctrina de Alfonso Guerra, me marcaron bastante y vi lo ruin y despreciable que podían ser los periodistas, vendidos por el patrón que les da de comer, con lo que decicidí terminar la carrera para no darles un nuevo disgusto a mis padres, y más tarde especializarme en marketing.

Mis primeros trabajos fueron de comercial, especialidad del marketing, que no se me daba mal del todo, hasta que un día marque record de ventas en la pequeña empresa de distribución de helados, granizados y horchatas en la que trabajaba, “Hermanos Martinez”. Mi trabajo básicamente consistía en el canal “horecas” es decir, ir visitando, bares, cafeterías, restaurantes y hoteles, donde ofrecía las maravillas de nuestros productos a un precio bastante competitivo. Creo que realmente el secreto de mi éxito era la sinceridad con la que trataba a mis clientes, no decía que era el peor ni el mejor, simplemente un proveedor más con una calidad optima que les daríamos un buen servicio y a un precio competitivo. Al final en ventas la constancia diaria es lo que triunfa. Si estas todos los días en la calle vendiendo, siempre existe un porcentaje más elevado de lo que la gente piensa que te compra y si además, das un buen servicio, la fidelidad del cliente es bastante fácil conseguirla.

Me llamó Eva la administrativa que teníamos en el departamento y me dijo que había batido en el último trimestre el record de ventas en toda España y que el Señor Mendoza, presidente y dueño de “Hermanos Martinez” me quería felicitar personalmente al día siguiente en su despacho.

Mendoza era el marido de Sonsoles Martinez, hija de D. José Martinez, fundador y dueño de la empresa. Al poco de casarse Mendoza ingreso en la empresa liderando el departamento comercial, pero un infarto repentino del suegro le puso en dos años com presidente de “ Hermanos Martinez”. Mendoza no era mal tipo, había estudiado biológicas y lo de los helados, se notaba a la legua que no le entusiasmaba en absoluto, pero debido a la insistencia de Sonsoles llevaba  la empresa con una gran eficiencia y profesionalidad, pero carente de cualquier entusiamo. Era una especie de robot que controlaba y vigilaba como nadie.

–    Pase, pase, Sr. Hervés.
–    Creo que la noticia se la dio la señorita Eva, ayer. Enhorabuena, ha batido todos los records de ventas desde el nacimiento hace 60 años de “Hermanos Martinez”. Si el difunto D. José estuviera presente, seguro que le adoptaba como hijo suyo.
–    Muchas Gracias Sr. Mendoza, pero no es para tanto tan solo he realizado mi trabajo.
–    Llámame Enrique y Carlos Dejémonos de formalismos que Vd. Es casi de la familia.
–    Tengo un montón de planes para ti, de primeras, creo que tu labor en la calle se ha terminado y quiero que des formación a todos los equipos de ventas en toda España. Una vez que hayas terminado esta etapa, empezaremos a estudiar la posibilidad de que empiece a liderar en departamento comercial bajo mi supervisión.
–    Sr. Mendoza
–    ¡Enrique por favor!
–    Enrique la verdad es que la oferta es muy tentadora, pero me temo que tengo otros planes.
–    ¡Planes! que planes a que te refieres.
–    Pues mire era algo que estaba esperando a finales de mes para comunicárselo.
–    Pero ¿el qué?
–    Que me voy de la empresa.
–    Después de quedar el número uno y de tener un futuro impensable en esta empresa, te quieres ir.
–    Pues si, ya lo tengo decidido es una empresa mallorquina que se dedica a la fabricación de unas galletas saladas y quieren a un director comercial para introducir el producto en la península.
–    Pero si aquí en un año tendrás ese puesto.
–    Mire Sr. Mendoza yo estoy sumamente agradecido a esta empresa, es la que me dio la oportunidad cuando empecé, pero realmente estoy muy cansado y quiero cambiar de aires  y de ciudad.
–    Bueno hijo, no insisto, tú sabrás, que sepas que tienes las puertas abiertas en “Hermanos Martinez” y te deseo lo mejor.
–    Gracias por comprenderme. El viernes celebro una cena de despedida con los compañeros, a la que espero que venga.
–    Eso no te lo puedo asegurar, pero te prometo que lo intentare.

Efectivamente que Mendoza no fue a mi cena de despedida, pero casi mejor, a determinadas personas solo les debes ver en determinados ambientes y Mendoza pertenecía  a ese grupo de gente, que fuera del trabajo no sabría decir o cantar otra cosa.

La cena degeneró en copas y más tarde puti clubes, que buenos somos, que cuanto nos queremos, que cabrones son en la empresa y como nos explotan. Termine con Mario Postillo, compañero de ventas que lleva la zona de Castilla- León, desayunando en un bar. cerca de Sol, para más tarde dedicar buen aparte del sábado a dormir la mona.

Estábamos a finales de Mayo y debía presentarme en la sede de “Quely” la empresa mallorquina el día 15 de Junio. Nuestra relación había sido prácticamente por intenet, salvo la confirmación del puesto que un tal Jaume Pons me había llamado para confirmarme el puesto. El proceso de selección duró más de tres meses, en los cuales tuve cuatro entrevistas y pase dos baterías de tests psicológicos.

No sabía lo que me esperaba en Mallorca, pero tenía muy claro que necesitaba un cambio de aires en mi vida.