Desierto M´Hamid

Desierto M´Hamid

Camino a Ouarzazate
Dejamos Casablanca y nos dirigimos a  Ouarzazate, el trayecto es de aproximadamente cuatro horas en coche ya que tienes que atravesar al atlas marroquí donde las carreteras de montaña ralentizan bastante el trayecto.

Cuando empezamos a subir el atlas, lo primero que te llama la atención es como te ofrecen los minerales de la zona la gente del lugar. Los  hay de infinidad de colores y cuando pasas por su lado te hacen una exhibición de las piedras para que te pares para comprar. Advertencia las hay de mil colores pero las únicas autenticas son las naturales es decir de color blanco, el resto son coloreadas por los lugareños, pero a pesar de estos consiguen unos colores espectaculares.

Durante todo el camino, las paradas para negociar la compra de minerales fueron innumerables, así como la gran cantidad de fotos que realizamos, con lo que llegamos por la noche a la población de Ouarzazate. Nos hospedamos en un hotel llamado “La Valleé”, bastante correcto a un precio de 15€ la noche. Fuimos a cenar a un restaurante griego, que es el más famosos del pueblo, que esta decorado con fotos de actores y actrices de Hollywood, ya que el principal atractivo turístico de esta población son los estudios de cine que tiene donde se han rodado grandes clásicos de la historia del cine.
A parte de los estudios de cine y de cuatro tiendas para los turistas es una población de paso hacia M´hamid  Ghizlane que es donde empieza el verdadero desierto.

Una de las cosas que destacaré del pueblo marroquí es su gran dote para el comercio, son unos verdaderos conocedores del marketing y en todos los sitios te cuentan la historia que quieres oír.
Por esta zona se lleva la cultura “berebere”, es decir reniegan de su condición marroquí y reclaman un Sahara independiente. Cuando ven que eres español te cuentan la novela del hermanamiento berebere con el pueblo español. Son pantomimas para que les compres más.

En Ouarzazate te empiezan a vender excursiones por el desierto, con guía sin guía, de todas las clases y modalidades. Nos les hagas ni caso y espérate a M´hamid  Ghizlane para contratar algo en el caso de que lo quieras.

Al día siguiente y camino a M´hamid  Ghizlane, pasas por el pueblo de Zagora, que es bastante autentico y aquí es donde puedes empezar a comprar recuerdos y artesanía del lugar, la diferencia de precio con las grande ciudades es abismal.

Llegamos en un día de mercado local y destaco la desagradable experiencia de cómo el brujo del lugar nos enseño toda clase de bichos muertos y disecados para curar los cien mil males.

De camino nos paramos a ver las dunas de Tamegroute. Aprovechamos el momento para hacernos unos bocatas de turno y elegimos un hotel abandonado. Mientras estábamos disfrutando de nuestro almuerzo, creo que nos paso el único episodio un poco desagradable del viaje.

Teníamos todo el chiringuito montado y aparecieron dos moritos en coche que se dirigieron hacia nosotros. En ese momento me encontraba con un enorme “bardeo”, made in Spain, cortando los panes para elaborar el bocata, cuando los dos gachos se nos plantaron delante, unos con chilaba y los brazos y manos escondidas por la citada prenda y el otro con cara de pocos amigos, que nos sometió a un interrogatorio, de donde somos, que hacemos allí tan solos etc. etc. Cuando ni corto ni perezoso nos comento que le diéramos dinero. A lo cual yo le respondí que porque mejor no era él el que nos los daba a nosotros. Hubo una situación de tensión en la cual advertí a mis compañeros que estuvieran preparados que en breve iba a ver ostias. Yo creo que al vernos tan panchos y tranquilos, con la situación totalmente controlada, optaron por irse. Pero estoy convencido que si se hubiera tratado de población femenina o de una familia el palo era seguro.

Como siempre y durante todo el viaje nuestras paradas eran innumerables y como no llegamos por la noche a M´Hamid en la víspera de año nuevo del 2009.

Nuestra intención era pasar el fin de año en el desierto en una “Haima”. Cuando llegas al pueblo el abordaje de moritos que te ofrecen la noche de fin de año en el desierto es brutal. No sabes donde elegir y no nos fiábamos de ninguno. Mi compañero de viaje “P” decidió la buena idea de mejor ir a un hotel de la zona para informarnos, que así el palo no sería tan descarao. Así es como conocimos al berebere “Hamal”, todos los beréberes y marroquíes son encantadores al principio, siempre hay un te de hermanamiento y así como Hamal nos iba contando como sería nuestra maravillosa noche de fin de año en el desierto. Primero tendriamos fiesta berebere donde los cantos y bailes de la población nativa se fundirían hasta la media noche para después pasar a una fiesta hasta al amanecer. La cena sería de categoría, habría duchas y agua caliente y nos describió el campo como un conjunto de “haimas” individuales alrededor de un gran fuego, todas pobladas por población occidental femenina. Vamos que esa noche ligábamos fijo.

Ahora os cuento la puta realidad de un fin de año que creo que será el más diferente de mi vida. Nos fuimos en el 4X4 de la organización, ya que hacia una noche bastante cerrada y no nos veíamos con ánimos de quedarnos en un una duna estancados. Después de media hora de viaje en el desierto aparecimos en un poblado, donde nos recibió un morito de dos metros, que yo me creía que era retrasado al principio, pero rápidamente me di cuenta que estaba completamente mamado. Las “Haimas” eran verdaderas chabolas andantes, nos paso dentro de una para darnos la cena, que consistió en un sopa fría de sobre y un “cous cous” frió que no había quien se lo tragará. El susodicho morito mamao tenia unas enormes esperanzas de que llevásemos whisky para el fin de año y cuando comprobó que no llevábamos ningún liquido alcohólico, se cogió un cabreo con nosotros monumental y empezó a meterse de malas maneras con mi compañero. La situación fue un poco tensa y para arreglarlo y hacer amigos, mi compañero “P” le dijo que el whisky se lo habíamos dado a Hamal. Con lo que el brorrachito solo decía “Hamal Cabrón, ya hablaré mañana con él”.

Después de la cena vomitiva nos pasaron a nuestra “haima” que era chabola numero dos, donde nos quedamos más colgados que una paraguaya y tuvimos que pedir que nos hicieran un fuego.

La verdad es que pasado el tiempo, creo siempre recordaré este fin de año con cariño a pesar de todo.

Lo bueno vino al día siguiente cuando llegamos al hotel a recorrer el coche y debíamos pagar la mitad de la noche, ya que solo pagamos el 50%(gran acierto). Hamal apareció con la buena educación que distingue a este pueblo y al preguntarnos de cómo nos fue, le fuimos recitando toda la sarta de mentiras que nos prometió. Como es lógico le dijimos que el resto del pago se lo haría rita la “cantaora” y es aquí donde toda la amabilidad y el buen rollo marroquí se pierden en un instante. Nos vimos totalmente rodeados de Hamal y de toda su familia que con cara de perros nos decían que debíamos pagar el resto de noche y entonces fue cuando tuve la genial idea de comentarle a Hamal que íbamos a llegar a un acuerdo. Llamariamos a un gendarme y les explicaríamos todos los devenires de la noche acordada y que él decididiera.

Que bien funciono, en dos minutos estábamos saliendo de M´Hamid dirección hacía las dunas  de Ch´gaga.

El primero de Enero todo fue rodado, la divina providencia nos debió compensar por el fin de año.

Estábamos desayunando en un bar camino de las dunas, esperando a que a apareciese un 4X4 de alguna excursión de hotel para ponernos a rebufo durante todo el viaje, ya que carecíamos de “GPS”.

No solo lo conseguimos sino que el guía de la excursión se creyó que pertenecíamos a la excursión del hotel. Nos esperaron cuando nos quedábamos atascados en las dunas y nos iban a dar de comer por la patilla, momento en el que sacamos lo mejor de cada uno y le comentamos al guía que no éramos de la excursión, nos guiño un ojo y nos comento que más tarde negociaríamos, que no nos preocupásemos. El día fue memorable y el guía formidable ya que nos negocio precio en el hotel que era espectacular “Hotel  La perle du Draa” de Zagora.

El resto del viaje transcurrió en Marrakech, ciudad espectacular y con grandes posibilidades para el visitante. El zoco es una autentica maravilla y la ciudad tiene un gran contraste entre el mundo árabe y la zona occidental. Estuvimos tres días y destacaré el “Medina Spa” donde por 40€ sales completamente nuevo de unos baños turcos y masaje realizado por auténticos profesionales y las instalaciones son de primera.

De Marrakech tampoco os destaco gran cosa, ya que en cualquier guía podéis encontrar enorme información de una gran ciudad que merece mucho la pena visitar.