Vendedor de pasteles

Vendedor de pasteles

Hace tiempo que quería compartir con mis lectores, las maravillosas experiencias de los viajes que he realizado.

Empezaremos con un país vecino como es Marruecos y un enorme desconocido para muchos. Este increíble país ha sufrido y sufre los comentarios despectivos de las absurdas generalidades de determinada gente.

El primer pensamiento que le viene a la cabeza a la gente que no conoce este país, son los apelativo de  sucio y pobre. Algo totalmente incorrecto, que debemos corregir entre todos, los falsos clichés de países,  ya que tanto daño hacen, como ejemplo tenemos a Colombia unas maravilla de la naturaleza que pierde gran cantidad de turismo, ya que el apelativo que venden determinados medios es guerrilla, narcos y violencia. El próximo relato se lo dedicaré a este país, pero hoy me centraré en Marruecos.

El inicio de mi viaje fue desde Sevilla, destino increíble de nuestro precioso país España, donde tan solo recogí a mis compañeros y fui a un supermercado para comprar diferentes víveres que fueron muy necesarios para las comidas en los trayectos entre ciudades entre Marruecos.

Uno de mis compañeros me insistió en la compra de whisky para emplearlo como mercancía de trueque con los marroquíes en determinados sitios del país. No le hice caso y le ignore, poniendo cara de incrédulo ” tú que sabrás de esto”. Enorme error que rápidamente comprobé cruzando el atlas en coche, ya que todos los minerales que ofrecen los nativos de la zona pueden ser cambiados perfectamente.

Lo primero que hicimos como es lógico fue cruzar el estrecho. En Algeciras, las compañías que operan son múltiples, los horarios son bastante amplios, cada media hora sale un ferry hasta las 22.00 horas en España, en cambio en Marruecos la hora limite para la vuelta es hasta las 21.00. Hay dos tipos de modalidades en el trayecto, el rápido que dura media hora y el largo que son tres horas. La diferencia de precio es de 20€, con lo que merece la pena tomar el rápido. El precio aproximado para dos personas con vehiculo es de 180€.

El paso fue muy tranquilo, para llegar al puerto de Tánger, donde te espera una enorme cola de hora y media aproximadamente para poder hacer todo el trámite de la aduana.

Nuestra primera intención era no pagar propinas innecesarias y menos a la policía. Cuando estas esperando no paras de ver a policías de uniforme y de paisano que controlan toda la situación. Cuando llega tu turno debes dejar los pasaportes para que te pongan el visado en el pasaporte y entregar la carta verde del seguro del coche.

Cuando el policía nos pidió por primera vez la propina, nos hicimos los tontos y no le hicimos caso, pero insistió varias veces. De primeras le ofrecimos un euro, pero la cara que puso fue de pocos amigos y rápidamente nos contó cual era la situación;”vosotros sois entupidos, si no hay propina os desmonto el coche entero y os quedáis a aquí cuatro horas, pero en cambio si me dais 20€ en cinco minutos estáis fuera”. Ante esta clara declaración de intenciones, pasamos por el tubo y conseguimos salir del puerto.

Con lo que mi primera recomendación es que si vas a viajar a Marruecos en coche, cárgate una caja de whisky del barato que lo podrás cambiar por cosas preciosas, cuyo valor real es muy superior al del líquido elemento.

Otro tema a destacar si vas a viajar en coche, es comprar una buena guía de viajes. La que compre fue bastante completa, pero cometí el error de no fijarme en la fecha de edición de la misma, con lo que como no sea reciente, puede estar desfasada en cuanto a precios, como me ocurrió. Otro consejo más, si tienes nociones de francés es muy recomendable, ya que necesitaras preguntar direcciones e indicaciones y todo es en árabe o francés, el inglés solo lo podrás utilizar en los hoteles.

Tánger

Cuando llegas por la noche al puerto de Tánger y estas esperando el tramite del pasaporte, te acojonas un poco, ya que las caras de los policías no es la de muchos amigos y además vimos como a un marroquí que debió tener algún problema con algo, fue recibido por una gran manita de ostias de la policía. Con lo que nos quedamos todos en el coche muy obedientes a todas las indicaciones que recibíamos.

Una vez en Tánger nuestro primer paso fue el de encontrar un hotel ya que llegamos a las 23.00 de la noche. Teníamos localizado uno de la guía, pero debió ser por los nervios lógicos de la llegada o que no nos enterábamos de las indicaciones de los gendarmes, con lo que atravesamos el paseo marítimo como cuatro veces sin poder encontrar el dichoso hotel. A los finales cansados, nos decidimos por el primero que encontramos, muy cerca del puerto. El Marco Polo, el precio fue de 40€ la noche, habitación doble. Hotel bastante antiguo y creo que fue el peor del viaje.

Más tarde nos fuimos a cenar a un clásico en Tánger, el restaurante Valencia, que entre nosotros, no es nada del otro jueves, pero le antecede una gran fama en la zona.

Al mañana siguiente, nos metimos en un bar típicamente árabe para desayunar, donde casi “poto” con el café con leche que me dieron, pero los pastelitos que compramos en una panadería para desayunar estaban deliciosos.
Nos dimos un paseo por la zona comercial de Tánger, paseando por los muchos comercios de la zona para dirigirnos hacia Rabat.

Camino a Rabat.
Una de las principales sorpresas en mi viaje a Marruecos, es que se trata de un país mucho más desarrollado de lo que me había imaginado. Las autopistas son excelentes y en general todas las equipaciones e instalaciones de las ciudades, no tienen nada que envidiar a  las de España, he incluso superiores a determinados países europeos como Portugal o Grecia.

Camino de Rabat, decidimos visitar la ciudad de Larache, ciudad costera que tiene unas grandes vistas sobre el mar y poco más.

Uno de los principales atractivos de la ciudad es la comida y más concretamente el pescado, en frente del puerto se encuentran situados unos cinco restaurantes que te ofrecen pescado fresco recién traído por las cofradías de los pescadores.
En el caso de que quieras puedes elegir el pescado de los puestos que se encuentran en la entrada y en el restaurante te lo cocina como quieras. La experiencia fue muy satisfactoria y sobre todo el precio, nos pedimos un surtido bastante amplio de pescado fresco, junto con gambas frescas y ensalada y salimos por 7€ por persona (Restaurante La Perle de Port).
Después de festival gastronomito que nos dimos en Larache, nos dirigimos hacia la capital Rabat.

Llegamos a un hotel muy céntrico llamado  “Royal” que el precio fue de 30€ por persona.

Otra recomendación que os hago es la de buscarte siempre un buen guía para poder bien la ciudad y fundamental negocia antes siempre el precio para que no haya sorpresas posteriores.

Nosotros la primera tarde que estuvimos, tan solo nos dimos un paseo por las calles comerciales aledañas al hotel y poco más. Destacare que las pastelerías de Rabat son espectaculares en cuanto a variedad y sabor de todos los dulces que elaboran.

Al día siguiente nos fuimos a visitar el zoco, que es bastante amplio y curioso. Cuando estamos aburridos de dar vueltas, el morito de turno se nos ofreció como guía para enseñarnos la ciudad, si no recuerdo mal se llamaba “ Abdul”, había sido profesor de surf y hablaba bastante fluido el español.

El día cambio radicalmente, lo primero que nos enseño fue el cementerio de Rabat, que es espectacular, con el mar de fondo, en una ladera, que ten dan ganas que tus restos reposen allí. Luego fuimos a la kasba o ciudad antigua donde nos estuvo enseñando todos los recovecos de calles que la componen, para más tarde finalizar viendo la macro mezquita del rey Jassan, que tan solo se puede ver en el exterior.

Cuando estamos volviendo de la caminata con nuestro guía Abdul, surgió el drama, por no haber acordado bien el precio desde un principio, su primeras aproximación de pago por la excursión fue de 150€, cifra la cual casi nos da un ataque de risa. El no se lo tomo tan alegremente he incluso nos empezó a medio amenazar. Nuestra contraprestación fue la de 20€, que ya nos parecía mucho.
Comenzó un tira y afloja en el que no se veía solución ninguna.

Al final cuando llegamos a la civilización (nunca mantengas una negociación de precio en un sitio apartado) le dijimos que eran “lentejas” o veinte euros o nada. Al ver que nuestra posición era bastante rígida, opto por coger el dinero y cagarse en nuestra familia y antepasados en su idioma.

Estuvimos un día en Rabat y creo que es suficiente.

Camino de Casablanca

El trayecto entre Rabat y Casablanca no tiene mucho que destacar, la autopista es excelente.
Escogimos un hotel también céntrico el “Hotel Guynemer” que nos salió por 20€ la noche por persona y en este establecimiento destacaré la gran amabilidad de los recepcionistas y del gerente Mohamed creo que se llamaba. Verdadero anfitriones y profesionales de cómo se debe tratar a los turistas.

En la primera noche nos a cenar al “Ricks Café” para rememorar la maravillosa película. El lugar es espectacular tiene música en directo, la decoración es una maravilla, los platos son bastantes occidentales y el precio unos 20€ con todo, incluyendo un buen vino.

Al día siguiente ya habíamos acordado un tour por la ciudad con el gerente del hotel. Nos cobro 50€ por persona y mereció bastante la pena, primero fuimos a visitar la macro mezquita de Mohamed VI, una verdadera maravilla de la arquitectura árabe, recorrimos todas las salas con una guía que hablaba español y nos fue contando toda la historia y tradiciones de su religión. A continuación nos dirigimos a la zona costera de Casablanca, que esta plagada de clubes de playa bastante elitistas, donde se puede comer y disfrutar de playa privada. La construcción en esta zona es voraz, estas creando un macro resort de establecimiento de nivel muy enfocados al turismo.

Después nos dirigimos a la zona residencial pija, donde viven los ricachones de Casablanca, las mansiones son espectaculares y hay un aspecto bastante peculiar, que es que todos los adinerados de Casablanca tiene un “Range Rover” de último modelo como coche diferenciador de su posición social.

El final del tour fue en un zoco precioso, muy enfocado para los turistas, donde se podían comprar regalos ya artesanía de primer nivel. Por la noche cenamos en un restaurante típicamente árabe bastante bueno que no recuerdo el nombre.