La crisis

Que ya lo veníamos diciendo, que los pisos llegarían un momento en los que ya no podrían subir más, que esta burbuja inmobiliaria que tanto daño a hecho a nuestro país, se tenía que terminar. Todavía son muchos los ayuntamientos que tienen muchas vergüenzas por esconder. ¡Señores! ha llegado la Sra. Crisis que todo azota, todo desploma, todo cae y todo destruye. Desde que nos levantamos hasta que nuestro merecido cuerpo se dispone a descansar, no paramos de recibir un bombardeo de mensajes pesimistas, de que la economía se esta hundiendo, que la recesión americana nos llegará a afectar, que la bolsa se desploma. Cuando se avecina la Sra. Crisis, hemos recibido el mensaje de pachorra, del ministro de economía, de que no pasa nada, que todavía todos los datos macroeconómicos favorecen a España.

No será, de que en breve tenemos elecciones generales, y que a un bando le interesa decir que no pasa nada y al otro de que esto es un desastre. Pero centrémonos en la gente de a pie y veremos que ahora y antes, gente como mi amigo Dani, tiene que invertir el 70% de su sueldo, para poder comprar un apartamento de 45 m2 durante 40 años. Esto antes y ahora, no es muestra de que una economía vaya bien, y lo peor de todo, es que estoy seguro, que cuando salgamos de esta periodo, la situación seguirá siendo la misma.

Creo que lamentablemente entramos en un periodo de carencia económica, provocada por la coyuntura internacional, pero la economía no deja de ser parte de un conjunto de expectativas y cuando estas se caen, se produce un retraimiento de la inversión. Si lo quiere comprobar, mañana vaya a un banco y solicite un préstamo hipotecario o al consumo y verá lo que le dicen. Este pesimismo invade al sector empresarial, que frena la inversión, con lo que no se fomenta empleo, todo lo contrario se destruye.

Y llega el drama de; “María que me han echado del trabajo y no tenemos para el préstamo del coche- Pues vende el coche, le responde María, pero el verdadero caos es cuando ya no se puede pagar la hipoteca y uno se debe ir a casa de los padres.

Espero y confío que este escenario, nunca se tenga que dar en España. Pero lo que lamentablemente creo, es que solo le estamos viendo las orejas a este lobo llamado crisis, que empieza a quitarnos el sueño por las noches.